Ingresos bajo presión

¿Por qué subieron la pobreza y la indigencia?

El INDEC informó un fuerte deterioro de los principales indicadores sociales durante la primera mitad del año
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Por El Editor Mendoza

El problema no es que los ingresos de las familias dejaran de aumentar, aumentaron bastante menos que el costo de cubrir las necesidades básicas. Esa diferencia explica el cambio que mostró el INDEC durante la primera mitad de 2026.

En los 31 aglomerados urbanos relevados, la pobreza alcanzó al 32,3% de las personas, unas 9.729.000, mientras que la indigencia llegó al 7,5%, equivalente a 2.249.000 personas. En los hogares, los porcentajes fueron 24,4% y 5,6%, respectivamente.

La comparación con el semestre anterior muestra el cambio: la pobreza pasó del 28,2% al 32,3% de las personas y la indigencia, del 6,3% al 7,5%. En los hogares, la pobreza subió de 21% a 24,4%.

No es un salto explicado por un único gasto. La clave está en que el dinero disponible para los hogares quedó por detrás de los valores que el propio INDEC utiliza para determinar quiénes pueden cubrir una canasta básica. Ahí está el quiebre.

La carrera que perdieron los ingresos

Durante el primer semestre de 2026, el ingreso per cápita familiar aumentó 11,5%. En el mismo período, la Canasta Básica Total (CBT) subió 19,6% y la Canasta Básica Alimentaria (CBA) aumentó 21,4%.

La diferencia es considerable. Los ingresos avanzaron menos de 12%, mientras que las dos canastas utilizadas para medir pobreza e indigencia aumentaron alrededor de 20% o más.

La CBT incluye los bienes y servicios necesarios para que un hogar no quede debajo de la línea de pobreza. La CBA, en cambio, marca el límite asociado a la indigencia y contempla las necesidades alimentarias. Cuando los ingresos crecen más lentamente que esas referencias, más familias quedan por debajo de las líneas de corte.

Eso es justamente lo que ocurrió entre enero y junio. 

El dato permite entender por qué una mejora nominal de los ingresos no necesariamente significa una mejora en las condiciones de vida. Si los precios de los bienes y servicios necesarios avanzan más rápido, el poder de compra puede deteriorarse aun cuando haya más pesos en el ingreso familiar.

No solo hay más pobres: también están más lejos

El segundo dato importante aparece al mirar la brecha de pobreza. El indicador mide cuánto les falta, en promedio, a los hogares pobres para alcanzar el valor de la canasta que determina la línea de pobreza.

En el primer semestre, esa brecha llegó al 35,9%. El ingreso total familiar promedio de los hogares pobres fue de $922.755, mientras que la Canasta Básica Total promedio alcanzó los $1.440.395. La diferencia fue de $517.640.

La indigencia muestra una distancia similar. El ingreso promedio de esos hogares fue de $442.443 frente a una Canasta Básica Alimentaria de $669.098. La brecha alcanzó el 33,9%.

Esto agrega una dimensión al aumento de la pobreza: no solo creció la cantidad de personas que quedaron por debajo de la línea, sino que los hogares pobres tuvieron, en promedio, una distancia importante respecto del ingreso necesario para superarla.

La medición también marca un cambio respecto del semestre anterior. El aumento de 4,1 puntos en la pobreza y de 1,2 puntos en la indigencia interrumpió la mejora que se había registrado en las mediciones del segundo semestre de 2025.

La próxima medición deberá mostrar si se trató de un deterioro puntual de la primera mitad del año o si la diferencia entre ingresos y canastas continúa ampliándose. Ahí estará una de las claves para saber qué ocurre con la pobreza durante la segunda mitad de 2026.

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