En un contexto de fuerte incertidumbre global por los conflictos geopolíticos, el presidente de YPF, Horacio Marín, ratificó la continuidad del esquema de buffer por un plazo adicional de 30 días. La medida busca "achicar las subas" en los surtidores tras las fluctuaciones del mercado internacional de crudo por la crisis en Medio Oriente.
El titular de la petrolera estatal aclaró que este mecanismo no debe ser interpretado como un subsidio permanente o una distorsión de los valores de mercado, sino como una herramienta de incentivo comercial para evitar un desplome en los niveles de demanda locales. “Podemos ayudar, pero no regalar”, subrayó el directivo al explicar la naturaleza de la tregua temporal en las tarifas.
La lógica del "amortiguador" y la necesidad de sostener el consumo
Marín detalló que la decisión original de implementar este sistema de contención respondió a la necesidad de llevar previsibilidad a una plaza local resentida. "Cuando empezó el conflicto se hablaba de que iba a durar dos semanas, pero nosotros no queríamos especular con la gente; entonces fuimos aumentando únicamente el impacto que había en las arcas de YPF cuando compraba el petróleo", argumentó.
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El ejecutivo reconoció que el consumo de combustibles en el país llegó a registrar niveles críticos, lo que encendió las alarmas de la compañía. "Entendimos que, si subíamos la nafta, la gente iba a consumir aún menos. Ahí implementamos el ‘yo te ayudo, vos me ayudás’", describió gráficamente.
No obstante, advirtió que una vez que finalice esta ventana de 30 días del amortiguador, la empresa deberá readecuar su política comercial para equilibrar las cuentas. "Hay que compensar. No estamos generando algo fuerte en la gente, sino hubiésemos roto todo", enfatizó respecto a la necesidad de recuperar los márgenes relegados durante el conflicto.
Proyecciones récord en Vaca Muerta y la "segunda turbina" del país
Más allá de la coyuntura de los precios minoristas, el presidente de YPF trazó un panorama sumamente optimista respecto al mediano plazo y los niveles de producción en la cuenca neuquina. Según precisó, la compañía proyecta incrementar su actividad en un 50% en el período comprendido entre diciembre de 2023 y el mismo mes de 2026.
Este salto operativo se reflejará de forma directa en el despliegue de infraestructura en el terreno: la petrolera pasará de operar 12 equipos de perforación que tenía el año pasado a un total de 19 equipos activos en los próximos meses, con miras a ampliar la capacidad hacia 2027. "Neuquén vuela. Tener más equipos genera mayor producción, actividad y trabajo", vaticinó.
En ese sentido, Marín ponderó el megaproyecto de inversión de 25.000 millones de dólares diseñado para el desarrollo exportador de Vaca Muerta bajo los lineamientos del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), definiendo al sector energético como una pieza clave para el esquema macroeconómico nacional. “Hasta ahora la única turbina era el campo, que cuando llovía se caía. Ahora vamos a tener otra que no va a depender del clima y va a ayudar a otros sectores de la economía”, concluyó.