En una decisión que marca un nuevo capítulo en su actual política exterior, la Argentina se convirtió hoy en uno de los tres únicos países del mundo en votar en contra de una resolución de la Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU) que califica a la esclavitud como el "crimen de lesa humanidad".
La iniciativa, impulsada por una coalición de 60 naciones de África, el Caribe y Latinoamérica, obtuvo el respaldo de 123 países. Sin embargo, la delegación argentina optó por el rechazo, compartiendo posición únicamente con Estados Unidos e Israel.
Sorpresa en la ONU
Por su parte, el bloque occidental mayoritario se inclinó por la abstención, sumando un total de 52 votos en esa categoría.
El documento aprobado condena la trata transatlántica y la esclavitud racializada de africanos, un sistema de explotación que se extendió por más de cuatro siglos.
La resolución no solo reconoce estos hechos como violaciones imprescriptibles del derecho internacional, sino que enfatiza que sus consecuencias estructurales —vinculadas a regímenes de trabajo y propiedad— siguen afectando a millones de personas en la actualidad.
Este pronunciamiento coincide con el 25º aniversario de la Declaración de Durban y busca reforzar la educación e investigación sobre las secuelas de lo que la ONU definió como "la injusticia más inhumana y duradera contra la humanidad". Con este voto, el Gobierno ratifica su estrategia de alineamiento geopolítico estricto, incluso en debates de fuerte carga simbólica y humanitaria.