El Departamento de Justicia de EE.UU. liberó una nueva serie de documentos del FBI que contiene el testimonio de una mujer que acusa a Donald Trump de abuso sexual cuando ella era menor de edad. Estas entrevistas, realizadas entre agosto y octubre de 2019, señalan la participación de figuras de alto poder en la red de tráfico de Jeffrey Epstein.
Los documentos, parcialmente tachados para proteger la identidad de la víctima, detallan un esquema de abuso, extorsión financiera y terrorismo psicológico que, según la denunciante, se extendió durante décadas.
La escalofriante denuncia contra Donald Trump
Según el relato de la víctima, el primer contacto con Trump ocurrió cuando ella tenía entre 13 y 15 años. Epstein la habría trasladado a un edificio de gran altura en Nueva York o Nueva Jersey para presentarle al magnate. La mujer detalla que, tras quedarse a solas por pedido de Trump, este intentó imponerle una práctica sexual por la fuerza.
El testimonio es crudo: ante la resistencia de la menor, quien llegó a morder al empresario para defenderse, Trump habría reaccionado con violencia física, propinándole un puñetazo en el costado de la cabeza y tirando de su cabello antes de ordenar que se la llevaran. "Deja que te enseñe cómo deben ser las niñas pequeñas", habría sido la frase que precedió al ataque, según consta en los informes desclasificados.
Extorsión y el quiebre de una familia
La investigación del FBI revela que el control de Epstein sobre la víctima no era solo físico, sino también financiero. La denunciante afirma que Epstein y un cómplice identificado como Jim Atkins -presunto directivo universitario en Ohio- utilizaron fotografías explícitas de ella cuando era menor para chantajear a su madre.
Bajo esta presión, la madre de la víctima fue obligada a malversar fondos de su propia empresa de bienes raíces para pagar el silencio de los extorsionadores. Esta maniobra terminó con la madre cumpliendo una condena en una prisión federal en Carolina del Sur, un evento que la fuente describe como la ruina total de su núcleo familiar.
Conexiones políticas y "lavado de dinero"
Más allá de la agresión personal, la mujer proporcionó a los agentes detalles sobre conversaciones que habría presenciado entre Epstein y Trump. Según su declaración, Trump tenía pleno conocimiento de que Epstein utilizaba el chantaje contra figuras públicas para mantener su red de poder.
La víctima también aseguró haber escuchado al actual presidente hablar sobre el "lavado de dinero" a través de casinos y la obtención de permisos de construcción ilegales.
Los documentos mencionan que el número favorito de Trump es el "6", un detalle que ella conoció a través de las conversaciones privadas del círculo íntimo de Epstein.
La denunciante relató al FBI que el acoso no cesó tras los encuentros iniciales. Durante tres décadas, afirma haber recibido amenazas telefónicas anónimas advirtiéndole que "mantuviera la boca cerrada", llamadas que se intensificaron durante periodos electorales.
Incluso denunció intentos de asesinato en carreteras de Oregón y Washington, describiendo al menos cinco incidentes donde vehículos oscuros intentaron sacarla del camino. "Epstein o 'el otro' (en referencia a Trump) siempre estaban vigilando", sugirió la mujer ante los agentes.
El error administrativo y la reapertura del caso
El Departamento de Justicia justificó la demora en la publicación de estos archivos alegando que formaban parte de un conjunto de materiales "codificado como duplicado de forma incorrecta". Esta revelación ha desatado una tormenta política en Washington. Representantes demócratas han iniciado pesquisas para determinar si el Departamento de Justicia retuvo intencionadamente información sensible que involucraba al entonces presidente.
A pesar de la gravedad de los hechos, las actas del FBI también reflejan la desesperanza de la víctima. En su última entrevista de octubre de 2019, la mujer cuestionó "cuál sería el punto" de declarar si los delitos federales ya habían prescrito debido al tiempo transcurrido. Por su parte, el FBI aclaró que estas entrevistas tenían como fin permitir que las víctimas contaran su historia, aunque los documentos no constituyen conclusiones definitivas de culpabilidad por parte de la agencia.
Hasta el momento, ni la Casa Blanca ni los representantes legales de Donald Trump -quien siempre ha negado cualquier conducta delictiva en relación con Epstein- han emitido comentarios oficiales sobre el contenido de estos expedientes ahora públicos.