La vicepresidenta, Victoria Villarruel, volvió a marcar distancia del arco político al cuestionar con dureza la misa celebrada en la Basílica de Luján en homenaje al primer aniversario de la muerte del papa Francisco. Tras retirarse de esa ceremonia, la titular del Senado se trasladó a la Basílica María Auxiliadora y San Carlos, donde fue bautizado Jorge Bergoglio.
En este marco, explicó públicamente los motivos de su ausencia en el acto central. En declaraciones televisivas, Villarruel sostuvo que optó por participar de una celebración alternativa por considerar que la misa de Luján había sido “politizada”. “Vine acá que es el lugar donde el Papa fue bautizado, donde se hizo hijo de Dios”, expresó, al justificar su presencia en el templo salesiano en lugar del principal santuario religioso del país.
La vicepresidenta fue más allá en sus críticas y apuntó directamente contra la dirigencia presente en Luján. “La ceremonia tenía un contenido que era el recuerdo al Papa. Era una ceremonia en la que estaba lo peor de la casta política. Yo en eso soy coherente con mis creencias. Soy católica, vengo a misa y quiero estar entre mis compatriotas”, afirmó, en un mensaje que refuerza su postura crítica hacia el sistema político tradicional.
Los políticos que estuvieron en el homenaje al papa Francisco
El acto en Luján reunió a referentes de distintos sectores. En primera fila estuvieron figuras del oficialismo, como el jefe de Gabinete, Manuel Adorni (quien atraviesa cuestionamientos por presuntos hechos de corrupción), el ministro del Interior, Diego Santilli, el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, y el presidente provisional del Senado, Bartolomé Abdala.
Más atrás se ubicaron dirigentes de la oposición, entre ellos el gobernador bonaerense Axel Kicillof, el senador Eduardo “Wado” de Pedro y varios intendentes del conurbano, como Federico Otermín (Lomas de Zamora), Gustavo Menéndez (Merlo) y Mariel Fernández (Moreno), evidenciando la transversalidad política del evento.