En el marco de su visita a África, el papa León XIV encabezó este domingo una misa en el barrio de Kimbala, en Luanda, donde envió un mensaje contundente. Ante una marea de cerca de 100.000 fieles, el Sumo Pontífice se centró en los conflictos que desvelan al mundo: la situación en Oriente Medio y la guerra en Ucrania.
Durante el rezo del Regina Coeli, el Papa se mostró esperanzado pero firme. Aseguró que la reciente tregua anunciada en el Líbano representa un "motivo de esperanza" y un "alivio para el pueblo libanés", que viene sufriendo semanas de hostilidades incesantes.
Un llamado a la diplomacia permanente
León XIV no se conformó con el cese temporal de los ataques. En su discurso, animó a los líderes mundiales y a quienes trabajan en la vía diplomática a no bajar los brazos: "Insto a proseguir los diálogos de paz para hacer permanente el cese de las hostilidades en todo Oriente Medio", exclamó el Pontífice.
Embed - Angola-Luanda,Santa Misa-Regina Caeli,19 de abril de 2026-Papa León XIV
El mensaje llega en un momento crítico: a pesar del alto el fuego mencionado por mandatarios como Donald Trump, en las últimas horas el Ejército israelí informó nuevos bombardeos en el sur del Líbano, alegando actos de "legítima defensa".
Dolor por Ucrania
Además de su preocupación por el Líbano e Israel, el Papa dedicó un párrafo especial a la situación en Europa del Este. Lamentó "profundamente" la intensificación de los ataques contra Ucrania, que siguen afectando de manera directa a la población civil.
"Renuevo el llamamiento para que las armas callen y se siga el camino del diálogo", pidió con énfasis, recordando que los frutos de la Pascua deben ser la justicia y la paz "más allá de todo obstáculo".