Delcy Rodríguez rearma la cúpula militar bolivariana en pos de fortalecer su liderazgo
-La presidenta de Venezuela descabezó el mando militar de Nicolás Maduro.
-Delcy Rodríguez pasó a retiro al poderoso Vladimir Padrino López.
PorElEditor Mendoza
20 de marzo de 2026 - 21:30
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Delcy Rodríguez reconfigura el poder militar en Venezuela.
En un movimiento táctico sin precedentes que reconfigura de forma definitiva el mapa de poder en Venezuela, Delcy Rodríguez ordenó este viernes una reestructuración profunda en lo más alto de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB). La medida supone el reemplazo de figuras históricas dentro del estamento castrense.
Anunciada de manera sorpresiva desde el Palacio de Miraflores, la reestructuración fue interpretada por analistas internacionales como una estrategia directa y calculada para afianzar su liderazgo político y neutralizar cualquier foco de disidencia interna.
El cambio de mayor envergadura y simbolismo se produjo en el Ministerio de la Defensa. El veterano general Vladimir Padrino López, quien ostentaba el máximo cargo militar desde hace más de una década y era considerado un pilar intocable de la estructura del chavismo, fue pasado a situación de retiro. En su lugar, Rodríguez ha designado a oficiales pertenecientes a una nueva generación, conocidos estrictamente por su lealtad incondicional a la actual administración, asegurando así un control civil mucho más férreo sobre el Alto Mando Militar.
Vladimir Padrino López
El ministro de Defensa venezolano, Vladimir Padrino López.
Asimismo, se anunciaron relevos estratégicos e inmediatos en las comandancias generales del Ejército, la Armada, la Aviación y la Milicia Bolivariana. El control operativo ha sido entregado a militares que responden sin fisuras a la línea dura del oficialista Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV). Durante el acto de transmisión de mando, emitido en cadena nacional obligatoria a través de Venezolana de Televisión (VTV), la mandataria justificó los abruptos cambios apelando a la necesidad urgente de "renovar y fortalecer las doctrinas de defensa integral frente a nuevas amenazas".
La cirugía de Delcy Rodríguez
La radical reestructuración de la cúpula militar no es un hecho que deba leerse de forma aislada; ocurre en un escenario de intensa y latente tensión política. Durante las últimas semanas, los rumores sobre severas fisuras dentro del oficialismo habían circulado con insistencia en la capital. Al colocar a cuadros leales en posiciones de absoluto comando, Delcy Rodríguez envía un mensaje inequívoco a aliados y adversarios: la transición de poder interno se ha completado con éxito y ya no existe margen para facciones disidentes dentro de los cuarteles.
Diversos expertos en seguridad ciudadana y defensa señalan que esta purga preventiva busca blindar estructuralmente al gobierno. La Fuerza Armada Nacional Bolivariana, que ha actuado tradicionalmente como el árbitro definitivo en las crisis políticas del país sudamericano, queda ahora bajo el control absoluto del ala que lidera Rodríguez, reduciendo drásticamente la autonomía operativa y económica que los militares habían acumulado durante los años de gestión de Nicolás Maduro.
Las implicaciones de esta decisión trascienden los muros de los cuarteles. En Venezuela, los altos mandos controlan vastos y lucrativos sectores económicos, desde la administración de aduanas y puertos internacionales, hasta las empresas contratistas vinculadas a Petróleos de Venezuela (PDVSA) y las ricas concesiones del estratégico Arco Minero del Orinoco. Al posicionar a sus alfiles de confianza en estos espacios clave, Rodríguez no solo asegura la lealtad de las armas, sino que pasa a dominar directamente las principales fuentes de rentas del Estado.
Modelo autoritario
Desde la oposición venezolana, líderes exiliados en Colombia y España calificaron la medida como la "institucionalización de un modelo autoritario", argumentando que la politización extrema de las fuerzas del orden destruye cualquier posibilidad real de una transición democrática a corto plazo.
Por su parte, en el plano diplomático, los gobiernos de Estados Unidos y la Unión Europea observan la situación con evidente cautela. Fuentes diplomáticas en Washington coinciden en que la centralización del poder de Delcy Rodríguez dificultará los futuros esfuerzos de negociación internacional, mientras que potencias aliadas como Rusia y China parecen haber otorgado su visto bueno, priorizando la estabilidad operativa del régimen.