El tablero político y militar de Medio Oriente volvió a sacudirse con fuerza. En un operativo quirúrgico de altísima precisión, las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) y el servicio de inteligencia Shin Bet eliminaron a Izz al Din Al Haddad, el jefe máximo de las Brigadas Al Qassam (el brazo armado de Hamás) en la Franja de Gaza.
La noticia, que fue adelantada por el gobierno de Israel a primera hora de este sábado, fue confirmada poco después por la propia cúpula de Hamás, que catalogó al líder militar como un "mártir". La confirmación definitiva llegó sobre el terreno: corresponsales de la agencia internacional EFE asistieron esta mañana al funeral de Al Haddad, celebrado en una mezquita de Gaza, donde su cuerpo yacía junto a los de su esposa y su hija, víctimas del mismo bombardeo.
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Un ataque quirúrgico en el corazón de Gaza
El ataque se ejecutó durante los últimos minutos del viernes en el céntrico barrio de Rimal, en la ciudad de Gaza. Un proyectil israelí impactó de lleno contra el edificio donde se refugiaba el estratega militar. En total, el bombardeo dejó un saldo de siete muertos.
Al Haddad se había convertido en el máximo objetivo militar de Israel dentro del enclave palestino tras la muerte de Mohamed Sinwar en 2025. El gobierno de Benjamin Netanyahu acusaba al comandante no solo de dirigir la resistencia armada en el norte de la Franja, sino de coordinar directamente el cautiverio y la custodia de los rehenes israelíes.
De hecho, tras confirmarse el éxito de la operación, el ministro de Defensa israelí, Israel Katz, se comunicó personalmente con la familia de Liri Albag (una exrehén que logró salir con vida de Gaza) para informarles sobre la caída del hombre que había mantenido el control sobre su cautiverio.
¿El último obstáculo para la paz? Los motivos detrás del ataque
La muerte de Al Haddad expone una feroz grieta interna dentro de la estructura de Hamás respecto al futuro del conflicto. Según revelaron fuentes directas de la organización islamista, el líder militar era considerado el ala más dura y el principal escollo para un desarme definitivo.
"Israel asegura que el mártir era el único que se negaba a entregar las armas del movimiento, y que por eso fue atacado, a pesar de la flexibilidad de la organización a este respecto", confesó un alto cargo de Hamás bajo estricto anonimato.
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A pesar de la decapitación de su cúpula militar, desde el sector político de Hamás enviaron un mensaje a los países mediadores (como Qatar y Egipto) asegurando que el grupo sigue comprometido con los términos del acuerdo de paz. Sin embargo, lanzaron una dura advertencia: "Exigimos a los mediadores que obliguen a Israel a adherirse a lo pactado".
Un alto el fuego que pende de un hilo
El asesinato de Izz al Din Al Haddad es el golpe más duro que recibe la estructura militar de Hamás en lo que va del año y enciende las alarmas sobre la supervivencia del pacto de no agresión. Aunque formalmente rige un acuerdo de alto el fuego en la Franja de Gaza desde octubre de 2025, la violencia clandestina y los ataques de precisión no han cesado. Con las siete víctimas de este último bombardeo, ya se contabilizan más de 850 muertes desde que se firmó la tregua.