Después de ocho meses consecutivos de retrocesos, el empleo asalariado registrado mostró en febrero un leve repunte. Según datos oficiales de la Secretaría de Trabajo, basados en el Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), se sumaron 8.336 nuevos puestos respecto de enero. Sin embargo, la recuperación estuvo impulsada principalmente por el sector público, mientras que el privado, y sobre todo la industria, apenas logró sostenerse.
El motor de los estatales
Del total de empleos generados, 5.720 correspondieron al Estado, que venía de una fuerte merma en enero. A ellos se sumaron 1.651 puestos en el segmento de casas particulares. En contraste, el sector privado apenas aportó 965 nuevas fuentes laborales, lo que representa un incremento mensual de apenas 0,02%.
“Estadísticamente es nada y puede variar ya que son datos provisorios, pero parece haberse frenado la sangría iniciada en junio de 2025”, explicó Luis Campos, investigador del Instituto de Estudios y Formación de la CTA – Autónoma.
La industria en retroceso
El repunte general no alcanzó a la industria, que continúa en caída libre. Campos señaló que el empleo industrial se encuentra en los niveles más bajos de las últimas dos décadas, con excepción de 2019 y la pandemia.
“La caída sigue siendo generalizada. Estos meses el retroceso llegó incluso a la producción de alimentos, que venía zafando”, advirtió el especialista en su cuenta de X. El comercio también mostró retrocesos, mientras que los servicios a empresas y los culturales fueron los pocos sectores con crecimiento.
Salarios en retroceso
El panorama laboral se complejiza aún más al observar la evolución de los salarios. En marzo, las remuneraciones negociadas en paritarias encadenaron su tercer retroceso real consecutivo. Es decir, aunque los trabajadores lograron acuerdos nominales, la inflación erosionó rápidamente esos incrementos, reduciendo el poder adquisitivo.
El saldo del gobierno de Milei
Desde la asunción de Javier Milei, se perdieron 290.059 puestos asalariados formales, de los cuales más del 70% correspondieron al sector privado.
En paralelo, se registraron 172.624 nuevos monotributistas, un fenómeno que refleja la creciente precarización del mercado laboral. El crecimiento de esta figura impositiva, pensada para trabajadores independientes, se convierte en un refugio para quienes pierden empleos formales, aunque sin las mismas garantías de estabilidad ni protección social.
Un mercado laboral fragmentado
La fotografía de febrero muestra un mercado laboral fragmentado:
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El sector público actúa como sostén, absorbiendo parte de la pérdida de empleo privado.
La industria atraviesa su peor momento en veinte años, incluso afectando rubros históricamente sólidos como el alimenticio.
Los servicios emergen como un espacio de dinamismo, aunque insuficiente para compensar la caída general.
Los salarios reales siguen deteriorándose, lo que impacta directamente en el consumo y en la calidad de vida de los trabajadores.
Perspectivas inciertas
El leve repunte de febrero no alcanza para revertir la tendencia de fondo. La pérdida masiva de empleos formales desde diciembre, sumada a la precarización vía monotributo y la caída del poder adquisitivo, configuran un escenario complejo. La industria, motor histórico de la economía argentina, se encuentra en niveles críticos, mientras que el Estado aparece como el principal generador de empleo en un contexto de ajuste.
Datos de una crisis que no retrocede
Los datos de febrero muestran que, por un lado, se cortó la racha de caídas y se sumaron nuevos puestos de trabajo. Por otro, que la recuperación se apoya en el sector público y no logra revertir la crisis del empleo privado ni la pérdida de salarios reales. El mercado laboral argentino sigue mostrando signos de fragilidad, con un futuro inmediato marcado por la incertidumbre.