La minería nuclear avanza en Argentina con Mendoza como territorio clave en la extracción de uranio, combustible fundamental para la generación de energía nuclear. Una pequeña pastilla de uranio equivale a una tonelada de carbón, convirtiéndolo en una fuente de energía densa y eficiente. Además de avanzar en esta provincia, la compañía canadiense Jaguar Uranium inició los primeros trabajos de campo en el sector Guanaco, dentro del proyecto Laguna Salada, en Chubut con el objetivo es avanzar en la identificación de un recurso inicial de uranio y acelerar el desarrollo de uno de sus activos más importantes en Argentina.
Las tareas comenzaron tras la aprobación de la Evaluación de Impacto Ambiental (EIA), que habilitó estudios geofísicos, perforaciones, toma de muestras y construcción de accesos. El permiso llegó antes de lo previsto y permitió adelantar el cronograma de exploración.
Potencial del proyecto Laguna Salada
El proyecto abarca unas 230.000 hectáreas, considerado uno de los mayores paquetes de exploración de uranio en el país. Jaguar apunta a zonas con mineralización cercana a la superficie, combinando información histórica con nuevas campañas. La empresa aseguró contar con financiamiento suficiente para sostener los programas de exploración durante los próximos años, tras su salida a bolsa en Nueva York.
Avances en Mendoza: Proyecto Huemul
En paralelo, Jaguar presentó semanas atrás su plan de extracción para el histórico yacimiento Huemul, en Malargüe, Mendoza. Se trata de la primera mina de uranio de Argentina, que operó entre 1955 y 1975 bajo la Comisión Nacional de Energía Atómica.
El desembarco en Huemul se da en un contexto de tensiones ambientales y expectativas de inversión internacional. Jaguar inició tareas de prospección geológica tras completar su oferta pública inicial en febrero de 2026 y firmar un convenio de asistencia técnica con el Gobierno de Mendoza, con cláusulas confidenciales.
Dos fases de exploración
El plan técnico contempla dos etapas:
Para avanzar, la empresa prepara un nuevo estudio de impacto ambiental, previsto para mayo de 2026.
Geopolítica y mercado del uranio
El interés global por el uranio se reavivió con la reactivación de la central nuclear Kashiwazaki-Kariwa en Japón. En paralelo, Estados Unidos y Argentina firmaron un Instrumento Marco para asegurar el suministro de minerales críticos. Apenas un mes después, Jaguar selló su convenio con Mendoza, reforzando la articulación entre intereses locales y geopolítica internacional.
La compañía completó una oferta pública inicial de 25 millones de dólares, alcanzando una capitalización de mercado de 44 millones. Sus acciones mostraron fuerte volatilidad, pero la empresa avanza con proyectos en Argentina y Colombia.
Argentina en el mapa nuclear
El desembarco coincidió en marzo con la Argentina Week en Nueva York, donde el gobierno de Javier Milei incluyó al sector nuclear como eje central para atraer inversiones. El secretario de Asuntos Nucleares, Federico Ramos Nápoli, encabezó un encuentro con más de 50 inversores bajo el título “El sector nuclear argentino: una nueva etapa de desarrollo y proyección global”.
Proyectos activos y debate ambiental
Según datos oficiales, existen 21 proyectos de uranio activos en el país. En Mendoza, además de Sierra Pintada en fase de pre-factibilidad, se sumaron Corcovo y Huemul en exploración inicial. La superposición de proyectos y la discusión sobre la remediación de pasivos ambientales anticipan un debate intenso sobre el futuro de la minería nuclear en la provincia.
Mendoza y Chubut, territorios en conflicto
La expansión de Jaguar Uranium coloca a Mendoza y Chubut en el centro de una trama compleja: la oportunidad de captar inversiones y reposicionar a Argentina en el mapa nuclear, frente al desafío de garantizar estándares ambientales y sociales en territorios marcados por la resistencia a la minería a gran escala. Ambas provincias comparten, además, la conflictividad social que genera la minería a gran escala.