La inseguridad en la provincia de Buenos Aires volvió a golpear con fuerza al ámbito del deporte, y esta vez la víctima fue uno de los ídolos de la historia del tenis argentino. Durante la jornada del viernes, un grupo de delincuentes ingresó a robar en la casa de Juan Martín del Potro, ubicada en la ciudad serrana de Tandil.
Los ladrones aprovecharon que la propiedad se encontraba temporalmente vacía para consumar el hecho. Según confirmaron fuentes policiales, los malvivientes rompieron un ventanal de la finca para ganar acceso al interior y, en cuestión de minutos, desplegaron un saqueo minucioso. El botín con el que escaparon incluye una importante suma de dinero en efectivo, joyas de la familia y, lo que genera mayor dolor, trofeos históricos que el extenista cosechó a lo largo de su legendaria carrera profesional.
Un golpe planificado y la hipótesis de la "entrega"
La propiedad vulnerada se encuentra en el tradicional barrio Don Bosco, una zona residencial de Tandil. La encargada de descubrir el desolador panorama fue la madre del exdeportista, Patricia Lucas, quien se percató del desorden y el ventanal destrozado apenas regresó al hogar. De inmediato, radicó la denuncia correspondiente en la comisaría local.
A los pocos minutos, personal de la policía bonaerense montó un operativo cerrojo en las inmediaciones del barrio, mientras los peritos de la Policía Científica trabajaban dentro de la vivienda levantando huellas dactilares y rastros que permitan identificar a los autores.
La principal hipótesis que manejan los investigadores apunta a un golpe estrictamente planificado. Por la forma en que actuaron y la rapidez para encontrar los elementos de valor, la policía sospecha que los delincuentes contaban con información previa y muy precisa sobre los movimientos habituales de la familia y la vulnerabilidad de la casa en esa franja horaria.
El silencio del campeón y una investigación contrarreloj
Hasta el momento, el campeón del Abierto de Estados Unidos 2009 y abanderado de la histórica gesta de la Copa Davis 2016 no ha realizado declaraciones públicas ni publicaciones en sus redes sociales respecto al violento episodio que afecta directamente a su núcleo familiar. El tandilense, de 37 años, se mantiene en absoluto silencio mientras acompaña a su madre tras el mal momento vivido.
Los investigadores se encuentran analizando de manera urgente las cámaras de seguridad públicas y privadas de la zona del barrio Don Bosco para reconstruir la ruta de escape de los sospechosos. Por el momento, la causa avanza bajo estricto hermetismo, no hay personas detenidas y todavía no se logró recuperar ninguno de los objetos sustraídos. La comunidad de Tandil sigue conmocionada por el ataque a su ciudadano más ilustre.