La cementera Loma Negra anunció que paraliza su horno principal hasta 2027 y prevén despidos y con esta decisión confirmó la debacle de la industria de la construcción. La ciudad de Olavarría, históricamente reconocida como epicentro de la producción cementera en Argentina, atraviesa uno de los momentos más delicados de las últimas décadas. El secretario general de la Asociación Obrera Minera Argentina (AOMA) seccional Olavarría, Alejandro Santillán, lanzó una advertencia que retumba en toda la región: la paralización de hornos en las principales empresas del sector no es un hecho aislado, sino la consecuencia directa del freno de la obra pública a nivel nacional. Loma Negra paraliza su horno principal hasta 2027 y prevén despidos: “Lo que está sucediendo ahora es consecuencia directa del freno de la obra pública”
En declaraciones al diario local Infoeme, Santillán describió un panorama sombrío que amenaza con profundizar la crisis laboral y productiva. “Lo que está sucediendo ahora es consecuencia directa del freno de la obra pública”, afirmó, al tiempo que subrayó que la medida de Loma Negra de detener un horno por seis meses excede largamente las paradas técnicas habituales de mantenimiento.
Un sector de la industria paralizado
La situación no se limita a Loma Negra. Según el dirigente gremial, Cementos Avellaneda enfrenta un escenario similar: de tres líneas de producción que funcionaban casi de manera continua, hoy apenas se sostiene un turno diario en una sola línea. La caída de la demanda es tan abrupta que las empresas acumulan toneladas de cemento sin destino. En el caso de Loma Negra, Santillán mencionó más de 750.000 toneladas almacenadas fuera de los silos, evidencia de un mercado que se ha detenido en seco.
Impacto en el empleo
El freno productivo repercute de manera inmediata en el empleo. Santillán advirtió que toda la cadena laboral vinculada al funcionamiento de los hornos se ve afectada: desde los trabajadores de destape y trituración hasta el transporte de piedra. “Es un eslabón más de la situación que estamos atravesando y significa que se va a necesitar mucha menos mano de obra”, remarcó.
La preocupación del gremio es palpable. El dirigente anticipa que, de no reactivarse la obra pública, el futuro será aún más crítico. “Nos queda un camino bastante difícil por delante si esto no se reactiva”, señaló, dejando en claro que la crisis no tiene otra explicación más que la parálisis estatal en materia de infraestructura.
Crisis y pérdida de puestos de trabajo
Más allá de la gravedad del escenario, Santillán expresó su sorpresa por la falta de alarma en algunos sectores. Recordó que la industria de la piedra ya sufrió una pérdida significativa de puestos de trabajo y advirtió que el cemento podría seguir la misma senda. “Es sorprendente que estén viendo con buenos ojos esta situación o que no estén alarmados”, dijo, en referencia a la aparente indiferencia de ciertos actores frente a la magnitud del problema.
Una crisis con rostro humano
Lo ocurrido en Loma Negra es también un llamado de atención sobre el impacto social de la crisis. Detrás de cada horno apagado hay familias que dependen de esos ingresos, comunidades que giran en torno a la actividad cementera y una ciudad que construyó su identidad sobre la minería.
La advertencia del gremio minero busca instalar el debate en la agenda pública: ¿Qué futuro le espera a Olavarría y a la industria cementera si la obra pública no se reactiva? Por ahora, la respuesta es incierta, pero el mensaje es claro: el sector atraviesa su peor momento en décadas y el tiempo para revertirlo se agota.