La Fórmula 1 dejó de ser, hace tiempo, una simple competencia para transformarse en el tablero de negocios más agresivo del mundo. La noticia que sacude el paddock no tiene que ver con un alerón nuevo, sino con un giro estético y financiero radical: Alpine está en negociaciones para que Gucci sea su "title sponsor" a partir de 2027.
Lo que para muchos es una alianza glamorosa, para los expertos es el último manotazo de ahogado de un equipo que se desmorona desde adentro pero que está muy fuerte en el inicio del año de la mano de Pierre Gasly y Franco Colapinto.
El "operativo retorno" de los hombres de negocios
La conexión entre la moda italiana y el equipo francés no es un capricho del destino. El puente tiene nombre y apellido: Luca de Meo. El actual mandamás del Grupo Renault es también una figura clave en el grupo Kering, el conglomerado dueño de Gucci. De confirmarse, el equipo pasaría a llamarse Gucci Alpine Formula One Team, borrando de un plumazo el histórico rosa de BWT.
Detrás de este movimiento está la mano de Flavio Briatore. El polémico italiano, recientemente fichado por De Meo, es el especialista número uno en transformar escuderías grises en máquinas de facturar. La operación se estima entre 40 y 60 millones de euros por temporada, una inyección de oxígeno vital para una estructura que hoy genera más dudas que certezas en los circuitos.
Una escudería que pierde su ADN
A pesar del brillo de las pasarelas, la realidad deportiva de Alpine es alarmante. El equipo de Enstone ha decidido claudicar en su esencia: dejó de fabricar motores propios en 2025 para convertirse en un simple cliente de Mercedes desde 2026. Esta renuncia histórica es el síntoma más claro de un retiro estratégico del Grupo Renault, que también cortó el presupuesto en otras categorías como el Dakar.
El arribo de Gucci parece ser la fachada perfecta para una posible venta definitiva. Con inversores como Otro Capital (dueños del 24%) buscando salidas rentables, asociar el nombre al mayor referente del lujo mundial revaloriza las acciones antes de soltar la mano del proyecto. La Fórmula 1 vive un auge sin precedentes en mercados como Estados Unidos, y Gucci no quiere perderse la vidriera, aunque el auto sea hoy uno de los más lentos de la grilla.
¿Marca de ropa o constructor de raza?
El ingreso de marcas como Louis Vuitton o Tommy Hilfiger marcó una tendencia, pero que una firma de moda se apropie del nombre principal del equipo es cruzar un umbral peligroso para el fanático purista. Alpine corre el riesgo de dejar de ser percibido como un equipo constructor para ser visto como una valla publicitaria de lujo.