La firma del decreto del Poder Ejecutivo que acepta la renuncia de Rafael Alfonso Escot marca el cierre definitivo de un ciclo de casi cuatro décadas en los tribunales provinciales. El magistrado, que ingresó al Poder Judicial en 1988, se despide de los estrados a los 64 años y por la vía del beneficio jubilatorio, el cual debió destrabar mediante un amparo en el fuero federal para retirarse antes de la edad límite de 65 años.
Su salida, que será publicada en el Boletín Oficial en el transcurso de la semana, corta de raíz los procesos administrativos internos que pesaban sobre su figura.
El Juez fue apartado por discriminar un testigo hipoacúsico
Entre la innovación y el conflicto institucional
El paso de Escot por las diferentes instancias judiciales dejó hitos técnicos insoslayables, pero siempre eclipsados por su alto perfil mediático y sus roces institucionales. Su recorrido es más que amplio. Se desempeñó como fiscal en Tunuyán, juez de Instrucción y, desde 2001, integró la Quinta Cámara del Crimen.
Fue pionero en lo que refiere a jurados. Trabajó con la responsabilidad histórica de conducir el primer debate bajo el sistema de juicio por jurados populares en Mendoza. Su pasión por las armas lo llevó a presidir el Club Tiro Federal Mendoza, nunca ocultó su afición a la caza mayor. Quienes lo recuerdan en sus inicios recuerdan que solía portar armas de fuego en operativos policiales durante sus primeros años de carrera.
El polémico juez, dejá su lugar
Las investigaciones que aceleraron su retiro
El epílogo de su carrera judicial se precipitó bajo la presión de varios expedientes disciplinarios en el ámbito administrativo. Entre los cuestionamientos más recientes que aceleraron su dimisión, se destacan
El Caso Próvolo: Su cuestionada intervención en el segundo megajuicio por abusos sexuales, donde las querellas y la fiscalía lo recusaron y lograron su apartamiento tras calificar de "diálogo de sordos" la declaración de un testigo, lo que se interpretó como una pérdida absoluta de imparcialidad.
El expediente D'Agostino: Su nombre volvió a quedar en el centro de las sospechas internas a raíz de las derivaciones del caso penal contra el exsubsecretario de Justicia, Marcelo D'Agostino, denunciado por violencia de género. Las supuestas filtraciones de información interna para favorecer al exfuncionario minaron su posición dentro de Tribunales.
Con la renuncia aceptada, las investigaciones administrativas que buscaban sancionarlo o avanzar hacia un eventual jury de enjuiciamiento pierden efecto práctico. La salida de Escot representa un alivio político e institucional para la cúpula judicial de Mendoza, que desideologiza un juzgado penal clave pero hereda la discusión abierta sobre los límites éticos y la independencia de sus magistrados.