La diaria de Mendoza se vio alterada por el impacto internacional que causó la detención de la empresaria y bailarina Ana Carmen Sosa Cravioto. La mexicana fue detenida en el Aeropuerto El Plumerillo y contaba con una alerta roja de Interpol emitida por la Justicia de su país natal que ya tramita su extradición.
Tras pasar por un penal federal, la Justicia mendocina le concedió el arresto domiciliario en una exclusiva zona de Luján de Cuyo.
El éxito del operativo internacional fue consecuencia del trabajo en conjunto entre la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA) y personal de Interpol que terminó con la captura de la mujer de 35 años.
La detención ocurrió en el momento en que la mujer intentaba abordar un vuelo con destino a Santiago de Chile. Al pasar por los controles migratorios de la aeroestación, su pasaporte activó una alerta roja internacional vigente desde el año 2020.
Sosa Cravioto se encuentra en el centro de una mega-investigación penal liderada por la Fiscalía General de la República (FGR) de México por los presuntos delitos de delincuencia organizada y operaciones con recursos de procedencia ilícita (lavado de dinero).
Ana Carmen Sosa Cravioto, empresaria y bailarina mexicana hija del exdiputado Gerardo Sosa Castelán
Bajo el ala de "La Sosa Nostra"
La mujer es hija de Gerardo Sosa Castelán, un histórico y poderoso exdiputado federal, exrector y expresidente del Patronato de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH). Sosa Castelán ha sido señalado durante décadas como el líder del "Grupo Universidad", un clan político y financiero hermético conocido públicamente en el país azteca como "La Sosa Nostra".
Según la acusación de la justicia mexicana, esta organización habría desviado y triangulado fondos millonarios —superiores a los 151 millones de dólares detectados por la Unidad de Inteligencia Financiera— mediante una compleja red de empresas fachada, inmobiliarias y constructoras asociadas.
Las cuentas bancarias de la joven detenida en Mendoza, junto con las de su hermana, aparecen directamente ligadas a la recepción de depósitos provenientes de este millonario esquema fraudulento.
Gerardo Sosa, el eje de la investigación y padre de la detenida
Su vida oculta en Mendoza y conflicto diplomático
De acuerdo con las planillas de investigación, Sosa Cravioto —quien cuenta con una formación de negocios internacional y trayectoria como bailarina clásica en el exterior— se encontraba residiendo en la provincia de Mendoza desde diciembre del año pasado. En el plano local, buscaba mimetizarse con el ecosistema corporativo de la región participando activamente en proyectos artísticos y comerciales vinculados a la exportación de vinos.
Tras confirmarse su detención, la jueza federal María Paula Marisi ordenó inicialmente su reclusión en la Unidad 32 del Servicio Penitenciario Federal. No obstante, tras una apelación presentada por su abogado defensor, el titular de la Cámara Federal de Mendoza, Juan Ignacio Pérez Curci, modificó la medida cautelar.
Actualmente, la empresaria cumple prisión domiciliaria con monitoreo electrónico en una propiedad ubicada en el departamento de Luján de Cuyo, a la espera de que avance el correspondiente juicio de extradición hacia México.
Esta flexibilización de las condiciones de detención despertó fuertes quejas formales de la Embajada de México en Argentina, desde donde manifestaron su preocupación ante un eventual riesgo de elusión procesal o fuga.