La drástica caída en la cotización internacional del petróleo, motivada por la reanudación del tránsito comercial en Medio Oriente, plantea un escenario de complejidades para el sector energético nacional. La Argentina es escenario de un debate entre los efectos en los surtidores y en Vaca Muerta de los vaivenes del crudo empujados por la geopolítica.
La reapertura del Estrecho de Ormuz, el principal cuello de botella geopolítico para el comercio mundial de hidrocarburos, generó un efecto dominó inmediato en los mercados financieros internacionales. Tras meses de máxima tensión bélica que habían empujado las cotizaciones a umbrales históricos, el crudo Brent del Mar del Norte —de referencia para la Argentina— y el West Texas Intermediate (WTI) estadounidense experimentaron un derrumbe que superó las expectativas de los principales analistas de Wall Street y la OPEP+. Este súbito exceso de oferta global desplomó los precios, configurando un nuevo mapa de poder energético.
Trump es determinante en múltiples campos
Sin embargo, la traducción de este fenómeno global a la economía cotidiana de la Argentina está lejos de ser automática o lineal. Históricamente, la Argentina ha mantenido una relación sumamente pendular con los precios internacionales de la energía. Para encontrar un antecedente similar de desplome abrupto es necesario remontarse a la crisis global de 2020, provocada por la pandemia de COVID-19, o a la fractura del mercado de esquisto en 2014.
En aquellas oportunidades, el Gobierno Nacional debió implementar el llamado "barril criollo", un precio sostén artificial diseñado exclusivamente para evitar la quiebra financiera de las empresas petroleras y las provincias productoras y mantener el flujo de capitales hacia Vaca Muerta. Las motivaciones detrás de la problemática actual radican en un delicadísimo equilibrio macroeconómico.
Por un lado, una baja nominal en los surtidores representaría un alivio fundamental para el bolsillo de los trabajadores y ayudaría a anclar la inflación, el histórico talón de Aquiles de la economía local. Por otro lado, empresas clave como la petrolera estatal YPF, Pan American Energy y Vista necesitan un margen de rentabilidad en dólares previsible para sostener el ritmo de perforación.
En Neuquén hay más de 50 yacimientos de Vaca Muerta concesionados, que están en distintas fases de producción. Un puñado de esos es responsable por gran parte de la recuperación de la soberanía energética que provocó la anexión de la extracción no convencional a la agotada matriz energética de fines de la primera década de este milenio.
Relación precio y costos
Si el precio de paridad de exportación cae drásticamente por debajo de los costos de extracción locales, el incentivo financiero desaparece, amenazando el superávit de la balanza comercial energética y afectando gravemente la recaudación por regalías provinciales.
Estaciones de servicio - Aumentos de combustible (4)
Luis Vigazzola / ElEditor Mendoza
A esta encrucijada corporativa se le suman férreas barreras estructurales. Daniel Montamat, exsecretario de Energía de la Nación y expresidente de YPF, explica con claridad esta histórica desconexión de los surtidores locales: "En la Argentina, el precio final del combustible no solo refleja el valor internacional de la molécula de crudo. Una enorme proporción del componente que paga el usuario está atado al Impuesto a los Combustibles Líquidos (ICL) y al Impuesto al Dióxido de Carbono, además de la evolución constante del tipo de cambio oficial. Si nuestra moneda local se devalúa, esa depreciación compensa o incluso anula cualquier beneficio derivado de la caída en el valor del barril internacional".
El ICL se creó con el fin de reunir fondos para el mantenimiento de las rutas, pero desde que asumió el gobierno nacional Javier Milei nunca se distribuyó plata de ese fondo para las rutas, pero el impuesto fue actualizado permanentemente y recaudado para el Tesoro de la Nación. Hay gobernadores entusiasmados con reclamar administrativa y judicialmente los fondos retenidos por la Nación. Otros, como Alfredo Cornejo, se entusiasman con cederle al capital privado las rutas por peaje, como acordó con Milei.
Estacionaros no ven retracción de precios
Desde el sector estrictamente comercial, la mirada es de suma cautela. Representantes de la Confederación de Entidades del Comercio de Hidrocarburos y Afines de la República Argentina (CECHA) advierten que las estaciones de servicio enfrentan costos operativos en alza. "No vemos factible una reducción nominal de los precios en las carteleras de forma inmediata.
Lo más probable es que este margen internacional favorable sea utilizado estratégicamente por el Ministerio de Economía para actualizar las cargas impositivas que venían atrasadas, logrando recaudar más sin que el cliente sienta un salto inflacionario brusco", señaló un reconocido analista del sector de comercialización minorista.