Cómo sigue el conflicto entre las aerolíneas y los controladores en la previa de la Noche Buena
- En la previa de Navidad, los controladores aéreos amenaron con dejar sin vuelos al país.
- El conflicto obligó a la intervención del gobierno nacional.
PorElEditor Mendoza
22 de diciembre de 2025 - 18:33
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Un conflicto se recalentó en la previa de Navidad.
Tras el dictado de la conciliación obligatoria, la Empresa Argentina de Navegación Aérea (EANA) confirmó que el servicio de navegación aérea opera con total normalidad en todos los aeropuertos del país. La conciliación obligatoria puso pausa al conflicto. El alivio llega tras la suspensión de las medidas de fuerza que venía sosteniendo la Asociación Técnicos y Empleados de Protección y Seguridad a la Aeronavegación (Atepsa).
El gremio agrupa a los controladores encargados de garantizar la seguridad en el espacio aéreo nacional.
La tregua técnica y operativa se alcanzó luego de que la Secretaría de Trabajo de la Nación dictara la conciliación obligatoria. Esta herramienta administrativa obligó a las partes a retrotraer el conflicto, dejando sin efecto las acciones gremiales que amenazaban con paralizar el tránsito aéreo durante la temporada alta y las celebraciones de Navidad y Año Nuevo. Con esta medida, se desactivó el cronograma de paros que había iniciado el pasado miércoles 17 de diciembre y que pretendía extenderse hasta el lunes 29, afectando el corazón logístico de las Fiestas.
Un conflicto que dejó marcas
El impacto de las medidas de fuerza previas no fue menor. Según datos oficiales, en las dos jornadas de paro de la semana pasada —que se ejecutaron en bloques de dos horas— se vieron afectados más de 41.000 pasajeros. La aerolínea de bandera, Aerolíneas Argentinas, fue una de las más perjudicadas, viéndose obligada a reprogramar 155 despegues, lo que alteró los planes de 20.063 usuarios que sufrieron demoras o adelantamientos forzosos en sus itinerarios.
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Menores que viajen sin sus progenitores o tutores, deben tener tener un permiso y ya se puede gestionar en forma virtual.
Desde EANA, el organismo oficial destacó que, a partir de este nuevo escenario, las operaciones aéreas se desarrollan sin contratiempos en todas las franjas horarias. “Continuaremos trabajando y apostando al diálogo para alcanzar una solución definitiva del conflicto”, señalaron fuentes de la empresa, aunque no ahorraron críticas hacia la conducción gremial, calificando la postura de Atepsa como “amenazante y extorsiva” y acusándolos de perseguir un “objetivo político” para causar daño en una fecha sensible.
El pliego de reclamos
Por su parte, el sindicato conducido por los técnicos aeronáuticos sostiene que el conflicto tiene raíces profundas que no han sido atendidas. Entre las demandas centrales que motivaron las protestas se encuentran la reincorporación de trabajadores despedidos en aeropuertos con emergencia dotacional, el reconocimiento de la estabilidad laboral y la actualización de rubros como refrigerios. Además, denuncian incumplimientos constantes al convenio colectivo de trabajo.
“Estas situaciones fueron planteadas hace más de tres meses sin obtener respuestas que permitan destrabar el conflicto”, manifestaron desde la cúpula de Atepsa, insistiendo en que la falta de inversión y personal pone en jaque la operatividad del sistema a largo plazo.
La batalla judicial: banderas y seguridad
Más allá de la mesa de negociación laboral, el conflicto escaló hacia los tribunales federales. EANA formalizó una denuncia penal contra el gremio por presuntamente poner en riesgo la seguridad operacional. La causa recayó en el Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional Federal N° 3, bajo la tutela del juez Daniel Eduardo Rafecas.
El expediente, caratulado como “Averiguación de Delito Contra la Seguridad de la Aeronavegación”, incluye pruebas documentales que podrían complicar a los referentes sindicales. Entre ellas, imágenes de una bandera de la asociación colgada en el exterior de una torre de control. Para la empresa, este acto no fue una simple protesta simbólica, sino un riesgo concreto: argumentan que el emblema obstaculiza la visual técnica y que, en caso de desprenderse, podría causar accidentes a terceros o afectar la integridad de las tripulaciones y el personal en tierra.
Por el momento, el cielo argentino luce despejado de huelgas. La conciliación obligatoria abre un paréntesis de quince días para que las partes acerquen posiciones. Mientras tanto, en los pasillos de Aeroparque y Ezeiza, los pasajeros respiran con tranquilidad, con la certeza de que podrán llegar a destino para el brindis de fin de año.