El conflicto salarial en la Municipalidad de Guaymallén continúa sin acuerdo, pese a una nueva propuesta del Ejecutivo para compensar parte de los ingresos que perdieron los trabajadores. El intendente Marcos Calvente ofreció $1.450.000 por empleado, distribuidos en seis bonos entre octubre y marzo, pero el Sindicato de Obreros y Empleados Municipales rechazó el esquema y pidió mejorar los montos y adelantar los pagos previstos para 2027.
La disputa comenzó el 14 de octubre, cuando el municipio anunció un plan de ajuste que incluyó el congelamiento de las paritarias, la eliminación de un bono de $325.000 para los empleados que cobraban más de $1.200.000 y recortes en horas extras y adicionales. Los gremios denunciaron que las medidas reducían entre un 34% y un 43% los ingresos reales de parte del personal.
La decisión provocó un paro por tiempo indeterminado y movilizaciones en distintas dependencias municipales. La medida de fuerza se levantó al día siguiente, cuando la Subsecretaría de Trabajo dictó la conciliación obligatoria y abrió una instancia de negociación que todavía no logró resolver el reclamo.
La próxima reunión entre el municipio y el sindicato será el miércoles 28 de octubre a las 9:00, en la Subsecretaría de Trabajo. Allí intentarán acercar posiciones sobre los montos y el calendario de los pagos.
Qué ofreció el municipio
La propuesta del Ejecutivo contempla cuatro bonos de $200.000 entre octubre y enero, y otros dos de $325.000 en febrero y marzo. El esquema establece los mismos montos para todos los empleados municipales, sin diferencias por categoría o nivel salarial.
El sindicato reclama una mejora en las sumas y pide adelantar los dos pagos previstos para el comienzo de 2027, en lugar de esperar hasta febrero y marzo para completar el monto ofrecido.
El municipio también recortó los salarios políticos
En medio del reclamo de los trabajadores, la gestión de Calvente dispuso una reducción del 10% en los sueldos del intendente y de los funcionarios políticos. La medida también estableció un congelamiento de esas remuneraciones durante seis meses.
El Ejecutivo busca sostener el equilibrio de las cuentas municipales y utiliza esa situación como límite para negociar nuevos aumentos. Del otro lado, los representantes sindicales insisten en que los bonos deben compensar, al menos en parte, la pérdida de ingresos que atribuyen a la eliminación del adicional y al recorte de horas extras y otros pagos.
Aunque las partes reconocen que hubo acercamientos durante las últimas reuniones, todavía no lograron cerrar un acuerdo. La discusión se concentra ahora en el monto de la compensación y en la posibilidad de adelantar los pagos que quedaron previstos para el próximo año.
La negociación continúa bajo conciliación obligatoria, por lo que los trabajadores deben mantener sus tareas mientras se desarrolla el diálogo. El resultado de la próxima reunión será clave para saber si el municipio y el gremio consiguen destrabar un conflicto que comenzó con el plan de ajuste anunciado a mediados de octubre.