Desequilibrio peligroso.

Desocupación: ¿Por qué se pierden puestos de trabajo con la economía en crecimiento?

-Los negocios petroleros y sojeros traccionan a la economía con sus crecimientos firmes.

-A la vez, las ramas que más trabajo requieren no dejan de caer.

El Editor Mendoza | Javier Polvani
Por Javier Polvani
27 de marzo de 2026 - 21:02

La Argentina a principios de 2026 exhibe una macroeconomía sostenida por sectores primarios de alta rentabilidad y fuerte perfil exportador (agro y minería), que operan con planillas de personal reducidas. A la vez que las ramas de actividad más dinámicas en el empleo no salen del proceso de contratación iniciado con la irrupción de Javier Milei en la Presidencia.

Los efectos del modelo económico del gobierno inevitablemente presionan al alza la desocupación y profundizan el avance de la informalidad.

El escenario económico de principios de 2026 presenta una paradoja que desafía los manuales de política económica tradicional. Según los últimos datos del Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) y los informes de coyuntura laboral del INDEC, la Argentina atraviesa una recuperación de "dos velocidades": una macroeconomía que crece gracias a las exportaciones primarias y una microeconomía que languidece en los centros urbanos, afectando directamente los niveles de ocupación.

El trabajo, en crisis

En enero, el EMAE registró un incremento interanual del 1,9%, una cifra que, a primera vista, invitaría al optimismo. Sin embargo, al desglosar el indicador por rama de actividad, se observa que este crecimiento está sostenido casi exclusivamente por un puñado de sectores.

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El Gobierno hizo oficial la baja de retenciones a la soja.

El Gobierno hizo oficial la baja de retenciones a la soja.

La Agricultura, ganadería, caza y silvicultura mostró un salto espectacular del 25,1%, recuperando terreno tras ciclos climáticos adversos. Por su parte, la Explotación de minas y canteras —traccionada por el litio y el petróleo de Vaca Muerta— anotó una suba del 9,6%.

El problema reside en que estos sectores, denominados de capital intensivo, poseen una bajísima capacidad de generación de empleo directo en las zonas urbanas. Según el informe técnico "Distribución del Empleo por Rama de Actividad", la minería apenas representa el 0,5% del total de puestos de trabajo en el país. Es decir, el sector que más divisas aporta es el que menos personas contrata proporcionalmente.

En la otra vereda, los sectores que históricamente actúan como amortiguadores sociales y grandes empleadores muestran signos de agotamiento. El Comercio mayorista y minorista, que explica aproximadamente el 18,5% del empleo total en la Argentina, sufrió una contracción del 3,2% en su nivel de actividad. Esta caída es un síntoma claro del enfriamiento del consumo interno, afectado por la pérdida de poder adquisitivo y el cambio en las pautas de gasto de las familias.

La Industria manufacturera, otro pilar fundamental que concentra al 21,2% de los trabajadores, también retrocedió un 2,6%. A pesar de las proyecciones que auguraban un 2025 de despegue para las fábricas, la realidad de enero de 2026 muestra una industria que lucha contra costos crecientes y una demanda debilitada. Incluso el sector de la Construcción, históricamente sensible a la inversión, se mantiene en terreno de incertidumbre tras las retracciones observadas a finales del año pasado.

Ganadores y perdedores

Este desequilibrio entre sectores "ganadores" y "perdedores" tiene su correlato más amargo en las estadísticas del mercado de trabajo. Al cierre del cuarto trimestre de 2025, la Tasa de Desocupación escaló al 7,5%, un incremento sensible frente al 6,4% registrado en el mismo periodo del año anterior. Paralelamente, la Tasa de Empleo se deslizó hacia el 45,0%, alejándose del techo histórico del 45,8% alcanzado en 2023.

La estructura laboral argentina sigue mostrando una dependencia excesiva del sector Servicios, que agrupa al 76,4% de la fuerza laboral. No obstante, dentro de este universo, la calidad del empleo es el gran interrogante.

trabajo informal

La informalidad laboral persiste como una sombra estructural, con tasas que oscilan entre el 42,0% y el 67,6% en los sectores más vulnerables.

El informe del INDEC dirigido por Pedro Ignacio Lines es taxativo: las actividades con mayor incidencia positiva en el EMAE fueron el agro y la minería. Sin embargo, mientras el Puerto de Rosario y las minas de la Puna operan a pleno, las persianas de los comercios porteños y las líneas de montaje de los cordones industriales bonaerenses enfrentan una realidad mucho más gélida.

El desafío para el Ministerio de Economía de cara al resto de 2026 será encontrar el puente que conecte la bonanza de las exportaciones primarias con la reactivación de los sectores intensivos en mano de obra. Sin una recuperación del consumo que impulse al Comercio y a la Industria, el crecimiento económico correrá el riesgo de ser solo un número positivo en una planilla de Excel, mientras las tasas de desempleo continúan su preocupante camino ascendente.

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