El Comando Sur de EE.UU. intervino por "invitación" la seguridad de Ecuador el narcotráfico como excusa
-La decisión representa una preocupante cesión de soberanía.
-Hablan del retorno de la lógica de la "Guerra Fría" aplicada al orden público.
PorElEditor Mendoza
4 de marzo de 2026 - 16:30
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El Comando SUr de Estados Unidos tomó el control de la seguridad de Ecuador.
El gobierno de Ecuador ha formalizado esta semana la entrega de su estrategia de seguridad interna a manos del Comando Sur de EE.UU. Bajo el argumento de una "nueva fase" en la lucha contra el narcoterrorismo, el presidente Daniel Noboa anunció el inicio de operaciones militares conjuntas,
La decisión que, para diversos analistas, representa una preocupante cesión de soberanía y el retorno de la lógica de la "Guerra Fría" aplicada al orden público.
El anuncio, realizado por el mandatario ecuatoriano a través de la red X, confirmó que durante el mes de marzo las Fuerzas Armadas ecuatorianas actuarán bajo la coordinación de sus "aliados de la región", con Estados Unidos como actor central.
noboa ecuador
Si bien el discurso oficial se centra en la "paz" y la lucha contra la minería ilegal, la naturaleza de esta cooperación plantea interrogantes sobre el costo político y la autonomía de las instituciones locales frente a la agenda de seguridad de la Casa Blanca.
La avanzada de Estados Unidos
No es la primera vez que una crisis de seguridad interna en América Latina sirve de puerta de entrada para el despliegue de tecnología y personal militar estadounidense. Sin embargo, el nivel de integración mostrado en esta ocasión sugiere una dependencia estructural. El propio Comando Sur de EE.UU., cuya área de responsabilidad se extiende desde México hasta el Cono Sur, fue el encargado de validar la operación el pasado 3 de marzo, utilizando un lenguaje que posiciona a las fuerzas locales casi como una extensión de sus propios objetivos estratégicos.
Las palabras del general Francis L. Donovan, comandante de los componentes operativos del Comando Sur, resultan ilustrativas. Al elogiar el "inquebrantable compromiso" de los militares ecuatorianos, Washington no solo ofrece apoyo logístico, sino que ejerce una validación moral y política sobre el uso de la fuerza dentro de las fronteras de un país soberano. Esta validación externa, lejos de fortalecer al Estado ecuatoriano, parece someter su política criminal a los estándares y prioridades definidos en el Pentágono.
Vigilancia nocturna y control social
El material audiovisual difundido por el comando estadounidense —donde se aprecian helicópteros y sobrevuelos con cámaras de visión nocturna sobre hombres armados— no es solo una muestra de poder bélico; es una advertencia sobre la capacidad de vigilancia transnacional. Para los críticos del intervencionismo, estas imágenes son el síntoma de una "militarización de la asistencia", donde la inteligencia extranjera determina quién es catalogado como Organización Terrorista Designada, a menudo bajo criterios que pueden difuminar la línea entre la delincuencia común y el conflicto político-social.
La estrategia de Daniel Noboa se apoya en una narrativa de emergencia que justifica la presencia de botas y drones extranjeros en el territorio nacional. Sin embargo, la historia regional —desde el Plan Colombia hasta la Iniciativa Mérida— enseña que la intervención militar directa de Estados Unidos suele atacar los síntomas del narcotráfico sin alterar sus raíces económicas, dejando tras de sí una estela de dependencia tecnológica y financiera que condiciona a los gobiernos locales durante décadas.
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¿Soberanía o seguridad delegada?
El despliegue de marzo se produce en un contexto donde el gobierno ecuatoriano parece haber renunciado a la búsqueda de soluciones integrales propias, optando por el camino corto de la asistencia externa. Mientras las Fuerzas Armadas ecuatorianas reciben el aplauso de Washington, en el ámbito doméstico crece la duda sobre si esta alianza traerá una paz duradera o si simplemente convertirá a Ecuador en un nuevo tablero de ajedrez para la geopolítica estadounidense en el Caribe y el Pacífico Sur.
La "lucha por la paz" que pregona Noboa se enfrenta hoy al espejo de la soberanía. Al abrir las puertas a las operaciones conjuntas con el Comando Sur, el gobierno de Ecuador no solo persigue al narcoterrorismo, sino que reactiva un modelo de tutela militar que la región creía haber superado.