José Luis Manzano, el arquitecto del poder perpetuo
-Una denuncia por coimas lo volteó de la política, pero se reinventó.
-En Mendoza, formó la controvertida sociedad Vila Manzano. La gestión que lo definió.
PorJavier Polvani
15 de enero de 2026 - 17:13
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José Luis Manzano el mendocino más podoroso.
En la volátil historia argentina, con carreras políticas efímeras y fortunas pendientes de los ciclos pendulares de la economía, una figura se erige como una anomalía de supervivencia y acumulación. Hoy, José Luis Manzano está en plena expansión de sus negocios mientras goza de una posición privilegiada en el entorno del presidente Javier Milei.
Sobrevivió a una denuncia por coimas de la Embajada de Estados Unidos, se asoció con Daniel Vila y se expande en negocios energéticos y mineros, con activos petroleros en Vaca Muerta y minas de litio y potasio en el oeste del país.
manzano
Manzano nació el 9 de marzo de 1956 en Tupungato. Hijo de padres de clase media vinculada a la docencia y el comercio, quienes le inculcaron desde temprano que el ascenso social sólo era posible a través de la formación académica rigurosa. Manzano se graduó como médico en la Universidad Nacional de Cuyo, especializándose en Medicina Laboral, un título que paradójicamente quedaría relegado a un segundo plano casi de inmediato.
La vocación de Manzano
Su verdadera vocación no estaba en los consultorios, sino en la "rosca" del poder. Durante los años finales de la dictadura, aprovechó los pliegues de la vida universitaria y profesional para militar en el peronismo, destacándose por su perfil intelectual y su oratoria punzante, más que por su origen en el sindicalismo.
menem manzano cavallo
Carlos Menem, José Luis Manzano y Domingo Cavallo.
A los 27 años ya era el jefe del bloque de diputados del Partido Justicialista en el Congreso de la Nación, mezclado en el liderazgo de la "Renovación Peronista" y demostrando una habilidad para ejercer el poder con una precocidad que llamó la atención desde un principio.
El joven que viajó de Tupungato a Buenos Aires con el título de médico con la tinta fresca no acreditó un sólo paciente curado, pero brilló en decenas de operaciones sobre la anatomía del Estado argentino. Spoiler: en el quirófano de las operaciones políticas se manchó rápido, pero en un abrir y cerrar de ojos se reinventó.
Los años de Menem y la transformación neoliberal
En sus inicios en el Congreso, en los '80, conformó una dupla irrepetible en la política argentina junto al entonces curtido radical César "Chacho" Jaroslavsky. Eran presidentes del bloque peronista y radical de Diputados de la Nación cuando recién había caído el régimen genocida interpretado por los militares, dando lugar a la etapa democrática aún en pie.
Embed - José Luis Manzano es entrevistado en "Tiempo Nuevo" por Bernardo Neustadt y Mariano Grondona
Luego fue Ministro del Interior durante la transformación neoliberal de los años noventa liderada por el peronista Carlos Menem. Hiperactivo, se entregó a algunas de las operaciones políticas que sentaron las bases del menemismo, que se quedaría 10 años en la Casa Rosada.
En cambio, Manzano, atrapado en la telaraña de las denuncias por corrupción que lo envolvían, decidió cambiar rotundamente de ámbito para evitar recorrer tribunales y quedar aislado del ejercicio del poder. Viajó a Estados Unidos con el pretexto de estudiar, pero una vez en el gigante del norte, no hizo más que tejer y reforzar una red de aliados que le permitiría volver al país para convertirse en magnate de negocios en sociedad con Daniel Vila, el heredero de Alfredo.
Los Vila fueron pionero de los barrios privados en la provincia con la creación de Dalvian, en el piedemonte, cuyo emplazamiento tuvo implicancias ambientales y jurídicas que la familia sorteó a través de los resortes del ejercicio del poder bajo sus dominios.
En la transformación del político mal visto al magnate que se codea con los dueños del país (por el peso de sus negocios sobre la economía nacional), Manzano fundó Integra Capital, un vehículo jurídico para sus negocios.
Así comenzó a armarse en los medios, luego sumó a su cartera de activos la energía, el petróleo y la minería, sin dejar de explorar en la vitivinicultura, la olivicultura y la expansión territorial, con la que llegó a convertirse en uno de los mayores terratenientes del país.
Expansión regional y el vínculo con la Era Milei
En los últimos años, los negocios de Manzano se expandieron por Sudamérica con la incursión en la minería y los teléfonos de Perú, adonde controla los activos que fueron de la Telefónica de España bajo la marca Movistar. El salto al exterior del poderoso mendocino se produjo en plena expansión de sus negocios en el país.
En la última década su crecimiento fue exponencial: entró a Vaca Muerta, compró minas de litio y potasio, se quedó con el control de Edenor y del emblemático canal de televisión Telefe.
En definitiva, Manzano volvió a la cúspide del ejercicio del poder que habitó con Menem, ahora al mando de un grupo económico dinámico, que se mueve al ritmo de sus planes. El mendocino más poderoso del momento no es simplemente un actor en el escenario argentino; es, en muchos sentidos, uno de sus directores de escena más duraderos.
Con Javier Milei en la Presidencia, Manzano encaró un operativo de acercamiento, tras jugarse a la suerte de Sergio Massa en las elecciones de 2023, que ganó el libertario. En la mitad del mandato presidencial en marcha, Manzano integra el círculo pequeño de empresarios con línea directa para negociar sus intereses directamente con el Presidente de la Nación.
Puso gente en el gobierno
Como Paolo Rocca, de Techint, y algún otro magnate, Manzano filtró gente propia en la gestión nacional y cataratas de letras sobre las nuevas reglas para las operadoras petroleras y mineras, las dos actividades -junto a la de los bancos- más beneficiadas por el modelo Milei.
Desde el manejo de los subsidios de los servicios públicos hasta el RIGI llevan la marca de Manzano en algunos de sus párrafos.
Treinta y tres años después de dejar el gabinete de Menem, Manzano tiene más poder que nunca, sobre todo porque lo ejerce en su nombre, no tiene a nadie encima en los negocios que encabeza.
Ni siquiera tiene al lado a Daniel Vila, que está corrido de la función que cumplió desde el nacimiento de la sociedad: encabezar las operaciones de las empresas del grupo.
Embed - José Luis Manzano en #COP28: "Hay que incrementar los renovables y el gas natural" #Transicion2030
Desde el ascenso de Milei, Manzano le sumó la parte política del trabajo que hacía Vila a su vieja función como planificador y estratega financiero de la sociedad.
La situación de Vila tiene relación directa con el giro de la estrategia de Manzano desde los medios hacia la energía, el petróleo y la minería, todas áreas en las que el ex ministro está involucrado a full en los últimos tiempos. Hasta acá llega el trayecto del político que cambió una tragedia para su futuro en la oportunidad para volver al poder desde la arena de los negocios con notables resultados.
En el camino, Manzano dejó material suficiente para una enciclopedia. Veamos los hechos que marcaron su carrera desde que reportaba a Menem en la Casa Rosada.
Caída y exilio, el quiebre
En el inicio de los '90, Manzano era uno de los políticos con más chances de proyección en la puja por el poder del Estado, remarcaban de forma unánime los analistas de la época. Con esa condición, el 12 de agosto de 1991 juró por Dios y la Biblia ejercer fielmente el cargo de Ministro del Interior del gobierno peronista de Carlos Menem.
Reemplazó a Julio Mera Figueroa. Cuando todavía no se acomodaba en su nuevo despacho, Manzano tuvo que atender un tremendo golpe político en clave de policial de película: el 24 de agosto del '91 fue secuestrado Mauricio Macri, entonces vicepresidente de Socma, el holding que lideraba su padre, Franco.
Embed - DiFilm - Manzano sobre el Secuestro de Mauricio Macri (1991)
El patriarca del clan le dejó poco margen al resto para intervenir, puesto que se ocupó en persona de la negociación y el pago de seis millones de dólares por la liberación de su hijo. Duró 12 días el secuestro. Manzano aparecía a diario en los medios dando la impresión que tenía todo controlado. Nada más lejos.
La conmoción que acompañó el inicio de su gestión no ensombreció a la que cubrió su abrupta salida, el 4 de diciembre de 1992. En algo más de un año, Manzano coleccionó denuncias mediáticas por corrupción, pero la que terminó con su carrera en la política fue la que se cuenta en el libro Robo para la Corona, de Horacio Verbitsky, quien adjudicó el título a una frase de Manzano, que este niega hasta hoy haberla pronunciado.
Swifft, Verbitsky y al lodo
De todos modos, la frase no era lo peor de Manzano en el libro. Entre la multitud de casos de corrupción que se atribuían al menemismo, Verbitsky puso el foco en un caso consecuencias diplomáticas: el frigorífico estadounidense Swifft denunció ante la Embajada de su país que el gobierno argentino le había pedido una coima para dejarlo seguir operando.
Como protagonista del pedido fue apuntado el entonces ministro del Interior. Ahí se produjo el primero de los dos volantazos trascendentales de Manzano para sacar el auto del lodo y volverlo a poner sobre la pista.
robo para la corona
Además de renunciar, el 4 de diciembre el ministro caído en desgracia pasó a la clandestinidad mediática a la vez que voló a Estado Unidos. Adujo que iba por cuestiones académicas a California.
Nadie que vivió la época se olvidó de Manzano, pero en pocos días su nombre dejó de aparecer en los medios y no reaparecería hasta unos años más tarde, cuando anunció junto a Daniel Vila la conformación de una sociedad empresaria, a la postre el Grupo UNO.
La sociedad con base en Mendoza se gestó por la complementariedad de los intereses del entonces dueño de la radio Nihuil, el diario Uno y Supercanal; el político frustrado que buscaba en los negocios su nuevo rumbo. Vila tenía que decidir qué hacer con el cable: buscar una escala nacional para enfrentar al Grupo Clarín o venderle la empresa al gigante nacional. Manzano buscaba el nicho por dónde volver. A Vila le faltaba plata para escalar y a Manzano le venía como anillo al dedo una silla en el directorio de una compañía.
Además, Manzano tenía la plata que Vila buscaba y a éste lo entusiasmaba tener de socio al ex ministro. En realidad, el tupungatino gestionó los fondos, que inyectó el entonces presidente de la Fundación Cubano Americana, de Miami, Jorge Más Canosa.
Si el caso Swifft sacó a Manzano del tablero político, la sociedad con Vila le devolvía el potencial para el ejercicio del poder. Son los dos hechos más trascendentes en la trayectoria del tupungatino. En el primero, se hizo humo sin que nadie se diera cuenta; en el segundo, recostado en el ostracismo mediático, negoció en tiempo récord con su nuevo socio.
La consolidación del Grupo Vila-Manzano
La idea de la sociedad, según aseguran, nació de Vila e involucró a uno de los periodistas más encumbrados del grupo. Una fuente participante en la movida le contó a este cronista que el empresario convenció a Manzano de hacer una entrevista en Estados Unidos para la revista Primera Fila.
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No obstante, al elegido para el trabajo le pidió un detalle que era más trascendente para sus intereses que tener a Manzano en la revista: en algún momento del encuentro, el exfuncionario debía ser invitado a reunirse en Mendoza con Vila.
La misión salió como la pensó el empresario de medios. Nació así el Grupo Vila-Manzano, en 1996. A la vez, Más Canosa entró a Supercanal con cerca del 30% del paquete accionario. La empresa de cable escaló lo que necesitaba para no perecer, a la vez que sus dueños avanzaron con la compra de América TV, en plena crisis del inicio del milenio.
Por su parte, Manzano consiguió préstamos en Londres, cuando nadie prestaba a los argentinos, mientras que Alfredo Vila aportó lo que faltaba para que su hijo desembarcara a conducir el canal que aún conservan.
En 2006, la sociedad de Vila y Manzano se expandió a la distribución eléctrica con la compra de Edemsa. Y en ese rubro escaló hasta quedarse con Edenor, en 2020, en un operación de compra a Pampa, de Marcelo Mindlin, mediada por el entonces presidente Alberto Fernández.
El salto a la energía: Petróleo y Vaca Muerta
En los primeros años del siglo, el grupo comenzó con la incursión en la industria petrolera. Con las empresas Ketsal y Kilwer (2005-2007), Manzano adquirió sus primeras áreas de exploración petrolera en Mendoza y el sur argentino. La paradoja es que las petroleras del grupo ganaron las licitaciones sin tener capacidad con sus empresas para explotarlas.
Por eso, las operaciones fueron catalogadas en el rubro inmobiliario más que en el petrolero. El poder que ostentaba en grupo mediático más grande del interior fue clave en estas operaciones, que derivaron en acuerdos con petroleras grandes, entre las que se anotó YPF. En 2007, la sociedad llevó a su nueva petrolera (Andes Energía) a cotizar en la Bolsa de Londres, territorio conocido en detalle por Manzano.
En 2017, Andes Energía se fusionó con la suiza Mercuria para crear Phoenix Global Resources, que al 2026 se mantiene como su principal vehículo de inversión en Vaca Muerta.
Si bien lo suizos tienen la mayoría accionaria, el rumbo de la petrolera en Vaca Muerta está bajo el ala de Manzano, quien contrató como CEO a Pablo Bizzotto, un ingeniero de Allen que se desempeñó en la segunda línea de la conducción de YPF a cargo de Miguel Galluccio. Bizzotto es considerado por la industria entre los ingenieros que más conocen Vaca Muerta.
Embed - "ARGENTINA TIENE LO QUE EL MUNDO NECESITA": José Luis Manzano en la Conferencia de París 2025
En 2022, Manzano también adquirió el 50% de Refinor, una refinería y la red de estaciones de servicio del norte argentino. Sin embargo, en octubre de 2025, la estatal YPF compró la participación del empresario para tomar el control total de la compañía.
El exministro entonces intentó comprar la refinería y las estaciones de servicio de Shell, pero hasta el momento esa operación no se cerró.
Mientras tanto, Manzano avanzó sobre la minería comprando yacimientos de litio y la mina mendocina Potasio Río Colorado, cuya explotación está en veremos por más que la infraestructura esté completa.
La lista de las empresas de Manzano
José Luis Manzano es dueño o accionista de las siguientes empresas, estructuradas mayoritariamente a través de su holding Integra Capital:
Energía (Electricidad y Gas)
Es uno de los principales actores del sector energético en Argentina.
Edenor: Accionista controlante (junto a Daniel Vila y Mauricio Filiberti) de la mayor distribuidora eléctrica del país.
Edemsa (Empresa Distribuidora de Electricidad de Mendoza): Accionista principal. Esta participación es clave en la provincia de Mendoza.
Metrogas: Accionista significativo a través de Integra Gas Distribution.
Hidroeléctrica Ameghino: Participación accionaria en esta generadora patagónica.
Petróleo y Gas (Upstream)
Phoenix Global Resources: Accionista en esta petrolera con fuerte presencia en Vaca Muerta (asociada con Mercuria).
Interoil: Operaciones de exploración y producción en Argentina y Colombia.
Integra Oil & Gas: Activos de producción en Venezuela (aprox. 4,000 barriles diarios).
Minería (Litio, Metales y Potasio)
El sector minero ha sido su principal foco de expansión reciente (2024-2025).
Integra Lithium: Vehículo que agrupa sus proyectos de litio. Posee más de 243,000 hectáreas en salares (Jujuy, Catamarca) y proyectos de roca.
Litios del Oeste S.A.: Adquisición reciente de áreas en La Rioja (proyectos "Cami 8" y "Cami 12").
Minera Aguilar: Dueño de esta histórica mina en Jujuy (plomo, plata y zinc).
Volcan Compañía Minera (Perú): Adquirida a Glencore, es una de las mayores productoras de zinc, plomo y plata de la región.
Potasio Río Colorado (Mendoza): Participación en el proyecto de potasio (reactivado tras la salida de Vale), un activo estratégico para la provincia.
Telecomunicaciones
Telefónica del Perú: En abril de 2025, a través de Integra Tec, adquirió el 99.3% de la filial peruana de la compañía española.
Medios de Comunicación
Grupo América: Socio histórico y accionista (junto a Daniel Vila). Incluye:
América TV
Telefe
A24
Radio La Red
El Cronista Comercial (diario económico).
Otros
Bodega Altus: Inversión vitivinícola en Mendoza.
Integra Investment: Brazo de consultoría e inversión.
Además, al inicio de 2026, se estima que José Luis Manzano controla derechos sobre aproximadamente 800.000 hectáreas en Argentina, a través de sus tenencias personales y de su grupo empresario (especialmente Integra Capital e Integra Lithium).
Los políticos pasan
José Luis Manzano es la prueba viviente de que la ideología puede ser una fachada para los negocios. Fue peronista renovador, menemista neoliberal, socio tácito del kirchnerismo, amigo íntimo y mentor de Sergio Massa, y hoy, un ferviente defensor de Javier Milei.
No hay contradicción en su biografía, solo adaptación darwiniana. Manzano entendió antes que nadie que los políticos pasan, pero los dueños de los cables, los gasoductos y las minas quedan. Ya no necesita "robar para la corona"; él se construyó su propia corona, forjada con litio, energía y el silencio cómplice de una clase política que, en el fondo, aspira a ser como él.