Mendoza busca sumar empresas al trabajo en las cárceles
Las raciones alimentarias para los presos se garantizarán vía contratación directa.
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Mendoza busca sumar empresas al trabajo en las cárceles
Mendoza busca sumar empresas al trabajo en las cárceles
El vínculo entre el sistema penitenciario y el sector privado se convirtió en una de las líneas de trabajo de Mendoza para ampliar las oportunidades laborales de las personas privadas de libertad. A través de convenios con empresas y organismos públicos, la provincia busca incorporar nuevas actividades productivas dentro de los establecimientos penales y fortalecer la formación en oficios.
La propuesta parte de una premisa concreta, que el tiempo de encierro también pueda incluir instancias de aprendizaje y experiencia laboral para facilitar la incorporación al mercado de trabajo después de cumplir una condena. En ese esquema, el Servicio Penitenciario funciona como articulador entre las necesidades de formación de la población carcelaria y las posibilidades de producción de las empresas.
Uno de los antecedentes de esta política es la instalación de una planta industrial de la firma Suavipack en el complejo penitenciario Almafuerte I. Allí se producen artículos de papel, entre ellos papel higiénico, servilletas y toallas, en una iniciativa que combina actividad productiva y capacitación laboral.
La planta comenzó a funcionar en 2025 con una inversión inicial cercana a los 689.000 dólares y cuatro líneas de producción. En su etapa inicial, 25 personas privadas de libertad trabajaban en las instalaciones y se proyectaba ampliar la capacidad productiva con nueva maquinaria.
La experiencia forma parte de un esquema que busca ampliar la participación de empresas en los establecimientos penitenciarios. Entre las iniciativas impulsadas también se encuentran convenios con firmas dedicadas a la confección de prendas, la fabricación de calzado y el reciclaje de residuos eléctricos y electrónicos.
Estas propuestas buscan incorporar conocimientos técnicos que puedan utilizarse fuera del ámbito carcelario, además de generar experiencia en actividades productivas concretas.
La formación laboral busca que las personas privadas de libertad puedan adquirir conocimientos prácticos, desarrollar hábitos de trabajo y mejorar sus posibilidades de conseguir empleo al recuperar la libertad. La articulación con empresas permite, además, acercar las actividades de capacitación a procesos productivos concretos.
El desafío consiste en que esa experiencia pueda tener continuidad una vez finalizado el período de encierro. Para ello, la provincia también ha trabajado en la vinculación con programas de empleo destinados a facilitar la incorporación al mercado laboral de personas que se encuentran próximas a recuperar su libertad.
La generación de oportunidades laborales también plantea interrogantes sobre la continuidad de los puestos, el reconocimiento de las competencias adquiridas y la posibilidad de acceder a un empleo formal fuera de los establecimientos penitenciarios. La capacitación constituye un punto de partida, aunque su alcance depende de que existan oportunidades concretas para aplicar esos conocimientos.
En ese contexto, la articulación entre el Estado y las empresas busca ampliar las alternativas disponibles durante el cumplimiento de una condena y construir un vínculo con el mundo laboral que pueda sostenerse después.