Demian Reidel, físico y economista de estrecha confianza del presidente Javier Milei, presentó su renuncia este lunes a la presidencia de Nucleoeléctrica Argentina S.A. (NA-SA). Su salida se produce en medio de un fuerte revuelo político y mediático, acosado por denuncias de corrupción y un sospechoso saneamiento de sus finanzas personales que encendió todas las alarmas en el Gobierno.
El punto de quiebre para Reidel fue la revelación de que, siendo funcionario público, logró cancelar deudas personales con el Ba nco Macro que superaban los 880 millones de pesos en un plazo récord de apenas 18 días. Según informes del Banco Central de la República Argentina, Reidel se encontraba al borde de la insolvencia —categorizado en riesgo 4— antes de este abrupto desembolso, el cual justificó alegando la venta de un fideicomiso, aunque la explicación generó más interrogantes que certezas.
Demian Reidel, trayectoria de un estratega audaz
Nacido en el seno de una familia de clase media, Reidel construyó una sólida reputación académica y financiera antes de desembarcar en la política argentina. Se graduó como licenciado en Física en el Instituto Balseiro, obtuvo una maestría en Matemática en la Universidad de Chicago y un doctorado en Economía en Harvard.
En el ámbito privado, desarrolló una carrera destacada en Goldman Sachs y JP Morgan Chase en Estados Unidos. Posteriormente, cofundó el fondo de cobertura QFR Capital Management junto a José Luis Daza.
Su experiencia en la función pública argentina comenzó durante la gestión de Mauricio Macri, donde se desempeñó como vicepresidente segundo del Banco Central de la República Argentina (BCRA) entre 2015 y 2018, teniendo un rol clave en la eliminación del cepo cambiario. Con la llegada de Javier Milei al poder, Reidel asumió primero como jefe de Gabinete del Consejo de Asesores del Presidente en marzo de 2024, antes de ser nombrado presidente de Nucleoeléctrica en abril de 2025.
Denuncias en la empresa nuclear
Su gestión al frente de la empresa estatal que administra las centrales nucleares de Atucha I, II y Embalse estuvo marcada desde el inicio por cuestionamientos. La administración de Reidel quedó bajo la lupa por presuntos sobreprecios del 140% en algunos contratos, específicamente en licitaciones sospechosas vinculadas al servicio de mantenimiento y limpieza.
Bajo su conducción, Nucleoeléctrica adjudicó contrataciones por un total de 20.417 millones de pesos. El conflicto escaló tras el desplazamiento de gerentes de carrera que se habrían negado a avalar procesos irregulares, lo que debilitó definitivamente su posición interna.
A pesar de su renuncia a Nucleoeléctrica, trascendió que Reidel continuaría desempeñándose como asesor presidencial, manteniendo su influencia en la agenda económica y estratégica del oficialismo.