La imagen de un auto circulando sin conductor todavía parece lejana para muchos argentinos, pero en la Ciudad de Buenos Aires ya comenzó a formar parte de pruebas concretas que buscan anticipar cómo será la movilidad del futuro. El Gobierno porteño habilitó ensayos en la vía pública con vehículos autónomos de nivel 4 y robots terrestres destinados al reparto y la prestación de distintos servicios.
La autorización establece un marco para que empresas y desarrolladores puedan realizar estas pruebas bajo determinadas condiciones, con permisos específicos, registro de datos, seguros y responsables a cargo de la operación. Los vehículos de nivel 4 pueden realizar las tareas de conducción de manera autónoma dentro de determinadas zonas y condiciones, aunque esto no significa que puedan circular libremente por toda la ciudad sin supervisión.
¿Y qué pasa con Mendoza?
El avance de esta tecnología en CABA abre una pregunta que también alcanza a otras grandes ciudades del país ¿está Mendoza preparada para una movilidad en la que el conductor pueda dejar de ser indispensable?
La provincia tiene una estructura urbana particular, con una fuerte concentración de circulación en el Gran Mendoza y una red de calles, avenidas y accesos que podrían plantear desafíos específicos frente a la incorporación de vehículos autónomos.
Por ahora, no existe un anuncio que indique que este tipo de pruebas vayan a realizarse en Mendoza. Sin embargo, la experiencia porteña permite empezar a pensar qué infraestructura, regulación y condiciones de seguridad necesitaría la provincia si la tecnología comienza a expandirse en los próximos años.
No se trata de afirmar que los autos sin conductor estén próximos a llegar a las calles mendocinas, sino de analizar qué debería tener en cuenta la provincia ante una tecnología que ya comenzó a ser testeada en otra ciudad argentina.
De los autos a los robots de reparto
La experiencia de CABA también incluye robots terrestres capaces de realizar tareas de reparto, limpieza, mantenimiento, inspección y monitoreo. Estos dispositivos representan otra de las tecnologías que podrían modificar la forma en que se trasladan productos y servicios dentro de las ciudades.
En Mendoza, su eventual incorporación también abriría nuevos debates sobre el uso de veredas y espacios públicos, la seguridad de peatones y ciclistas, la circulación y las normas que deberían regular su funcionamiento.
Una tecnología que empieza a salir de la ciencia ficción
Durante años, los autos autónomos fueron asociados principalmente con películas y proyectos tecnológicos desarrollados en otros países. La habilitación de pruebas en CABA muestra, sin embargo, que la discusión empieza a acercarse a la Argentina.
Para Mendoza, el desafío no necesariamente pasa por incorporar esta tecnología de manera inmediata, sino por anticiparse a los cambios que puede generar en la movilidad urbana.
La pregunta, entonces, empieza a ser otra ¿cómo debería prepararse Mendoza para una movilidad que dentro de algunos años podría ser muy diferente a la actual?