Evitar la muerte por inhalación de monóxido de carbono depende exclusivamente de la prevención y el mantenimiento de los artefactos de calefacción. Ante el aumento de casos en Argentina, resulta vital comprender que este gas es indetectable y letal, por lo que la ventilación constante y la revisión profesional son las únicas barreras efectivas para salvar vidas en el hogar.
La principal medida para no engrosar las estadísticas de mortalidad en Mendoza es la revisión anual de toda la instalación de gas. Un gasista matriculado es el único profesional capacitado para garantizar que la combustión sea completa y que los conductos de evacuación de gases no estén obstruidos por nidos de pájaros o escombros.
Es fundamental mantener siempre una ventilación cruzada en los ambientes. Una rendija abierta de apenas unos centímetros permite la renovación del oxígeno y la salida del monóxido de carbono (CO) en caso de un desperfecto. Jamás se deben sellar las rejillas de ventilación reglamentarias con cinta o cartón para evitar el paso del aire frío; esa entrada de aire es, literalmente, el pulmón de la casa.
Color de la llama: semáforo de la vida
Para detectar el peligro antes de que sea tarde, los habitantes deben observar el color de la combustión en sus artefactos. Una llama de color azul indica una combustión sana y segura. Por el contrario, si la llama es amarilla o anaranjada, el artefacto está produciendo niveles peligrosos de CO y debe ser apagado inmediatamente.
Asimismo, se prohíbe terminantemente el uso de la cocina o el horno para calefaccionar los ambientes. Estos dispositivos no están diseñados para funcionar de forma prolongada con ese fin y consumen el oxígeno del lugar con rapidez. En el caso de utilizar braseros o estufas a kerosene, estos deben encenderse y apagarse siempre en el exterior, y nunca permanecer dentro de la vivienda mientras las personas duermen.
Reconocer los síntomas para actuar a tiempo
En 2025, la tasa de intoxicaciones ha subido debido a la falta de sospecha ante los primeros signos. Si una persona experimenta dolor de cabeza, náuseas, vómitos, mareos o cansancio extremo en un lugar cerrado, debe asumir que se trata de monóxido de carbono. El error más común es confundir estos síntomas con una gripe o una intoxicación alimentaria, lo que lleva a la persona a acostarse a dormir, facilitando un desenlace fatal.
Ante la menor sospecha, la acción debe ser inmediata: abrir puertas y ventanas, apagar las fuentes de calor, salir al aire libre para inhalar oxígeno puro y dirigirse de urgencia al centro de salud más cercano. La rapidez en la respuesta es el factor determinante para evitar secuelas neurológicas permanentes o el fallecimiento.
Vigilancia y responsabilidad ciudadana
El incremento de la tasa de casos en Mendoza, que alcanzó los 9,63 casos cada 100.000 habitantes en 2025, está vinculado a picos de frío extremo, como los registrados en la SE 27/2025 con temperaturas de -6,7ºC. En estos periodos, la vigilancia debe ser extrema.
El Ministerio de Salud de Mendoza y el sistema SNVS/SISA enfatizan que la prevención es una responsabilidad compartida.