El mendocino Julio Cobos apeló al ejemplo autorreferencial al opinar sobre la actuación del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, frente a la seguidilla de acusaciones que lo acorralan. En su lugar, dijo, daba un paso al costado para blindar la figura presidencial y evitar dañar al propio gobierno nacional. Lo contrario a lo hecho por el funcionario.
Para quien fuera gobernador de Mendoza, vicepresidente, senador nacional y diputado nacional, “la sociedad condena antes que la justicia, y la política también”, por eso no tiene razón la especulación en un cargo cuando lo único que provoca es más desprestigio para el gobierno, según la mirada expuesta por Cobos en el programa Futuro imperfecto, a cargo de Lorena Maciel.
Julio Cobos, en las antípodas de Adorni
Frente a una investigación judicial por presunto enriquecimiento ilícito y el cuestionado viaje en avión privado hacia Punta del Este, el exvicepresidente aseguró que jamás habría reaccionado con la virulencia que mostró el actual jefe de Gabinete. Para el dirigente radical, la permanencia de un funcionario bajo sospecha en las esferas del poder genera un desgaste institucional innecesario.
En sus propias declaraciones, remarcó que se hubiera retirado del cargo de manera inmediata para no hacerle daño al propio gobierno y preservar intacta la imagen de Javier Milei. Esta visión marca un contraste rotundo con las actitudes defensivas del oficialismo, donde las aclaraciones sobre patrimonios no declarados se sustituyeron por ataques directos, esgrimiendo que los cronistas no son jueces. El renunciamiento, desde la óptica del mendocino, opera como un escudo republicano.
adorni
Un ex futbolista declaró en la causa que tiene a Adorni como protagonista.
El jefe de Gabinete está siendo investigado por el fiscal Pollicita bajo sospecha de enriquecimiento ilícito. La investigación busca determinar si su estilo de vida se condice con los ingresos que ha declarado. La causa judicial está reuniendo pruebas relacionadas con la posesión de tres propiedades (dos en la Ciudad de Buenos Aires y una en Exaltación de la Cruz), viajes realizados a Aruba, Punta del Este y Estados Unidos, y una serie de préstamos cuya procedencia está siendo analizada por la Justicia.
La paradoja de las prácticas autoritarias
A la vez, Cobos cuestionó la decisión del gobierno de cerrar la Sala de Periodistas de la Casa Rosada, acusando a la prensa de hacer espionaje contra la administración gracias a su presencia en sectores restringidos del palacio gubernamental. El dirigente mendocino trazó una analogía letal contra el corazón narrativo del relato oficial. Señaló la enorme contradicción que significa que una administración autodenominada libertaria, que sistemáticamente denosta los regímenes del socialismo y el comunismo, termine ejecutando políticas restrictivas idénticas a las que rigen en Cuba, China y Venezuela.
El ejemplo diplomático internacional
Para ilustrar cuál debe ser el estándar mínimo de convivencia, radical apeló a modelos internacionales. Recordó la cena anual de la asociación de periodistas en la Casa Blanca, considerándola el paradigma supremo de la interacción sana que debería existir entre las autoridades elegidas y aquellos encargados de escrutarlas diariamente.
Al aseverar que Manuel Adorni tiene un margen demasiado estrecho para continuar liderando la agenda diaria, el dirigente mendocino considera que debió imponerse una salida racionalizada: aceptar los costos propios sin dilapidar el capital político colectivo. La prohibición sistemática del ingreso a periodistas a la sede presidencial no representa una táctica sostenible, en su visión, sino apenas un parche autoritario impulsado por la desesperación ante un escándalo de proporciones mayúsculas.