Flybondi formalizó su ingreso a un concurso preventivo de acreedores y abrió una nueva etapa en la crisis que atraviesa la compañía. La presentación busca ordenar las deudas acumuladas y evitar que la empresa avance hacia una eventual quiebra, aunque por ahora su futuro continúa marcado por la incertidumbre.
La compañía realizó la presentación judicial el viernes 2 de octubre y el expediente quedó radicado en la Justicia Comercial. El concurso preventivo permite que una empresa con dificultades financieras pueda negociar con sus acreedores bajo supervisión judicial y establecer un esquema para afrontar sus compromisos.
El movimiento llega después de varias semanas de fuerte deterioro en la operación de Flybondi, que lleva 57 días sin realizar vuelos comerciales y redujo de manera drástica la cantidad de aeronaves disponibles.
Una aerolínea prácticamente paralizada
La situación operativa es uno de los principales indicadores de la crisis. Actualmente, Flybondi conserva apenas tres aviones en el país, mientras que otras diez aeronaves fueron devueltas a sus respectivos arrendadores.
Durante los últimos meses, la compañía acumuló cancelaciones, reclamos de pasajeros y dificultades para sostener su esquema habitual de vuelos. Según los relevamientos difundidos en las últimas semanas, unas 2.400 operaciones fueron canceladas durante 2026, con alrededor de 383.000 pasajeros afectados.
A ese escenario se sumaron problemas financieros y reclamos de distintos acreedores, además de dificultades vinculadas con la continuidad de sus operaciones en otros mercados.
La situación también impactó en sus canales de atención y comercialización, en un contexto en el que la compañía dejó de operar con normalidad y enfrenta múltiples reclamos por servicios que no llegaron a concretarse.
Qué implica el concurso preventivo
La presentación judicial no significa que Flybondi haya quebrado. El concurso preventivo es una herramienta que permite a una empresa que atraviesa dificultades económicas intentar reorganizar sus obligaciones y alcanzar un acuerdo con quienes le reclaman dinero.
A partir de este proceso, los acreedores deberán presentarse ante la Justicia para acreditar sus respectivos créditos. Allí quedan comprendidas las distintas obligaciones que la empresa mantiene con organismos, proveedores, trabajadores y pasajeros.
La multa asciende a 300 millones de pesosFlybondi
Una deuda millonaria y muchas preguntas
Flybondi llega al concurso con reclamos y embargos que superarían los 4.000 millones de pesos, entre obligaciones con organismos públicos, proveedores y otros acreedores.
Entre los principales reclamos aparecen deudas con ARCA y la Administración Nacional de Aviación Civil, además de compromisos vinculados con la operación de la compañía y reclamos laborales.
El concurso permitirá determinar con mayor precisión cuáles son los créditos que deberán ser reconocidos dentro del proceso y cuál será el esquema para afrontarlos.
Pero más allá de los números, la principal incógnita pasa por la capacidad de Flybondi para volver a operar.
El futuro de Flybondi, todavía en el aire
La presentación judicial le da a la empresa una herramienta para intentar reordenar sus cuentas, pero no garantiza por sí misma la recuperación de la actividad.
El desafío será conseguir los recursos necesarios para sostener la operación, recuperar una flota suficiente y, al mismo tiempo, alcanzar acuerdos con los acreedores.
Después de años en los que las low cost modificaron el mercado aerocomercial argentino y ampliaron la oferta de vuelos, Flybondi enfrenta ahora el momento más delicado desde su llegada al país.