La prevención frente a las inundaciones y los anegamientos en Mendoza comienza antes de que el agua llegue a las viviendas. Con ese objetivo, la Dirección de Defensa Civil impulsa el Plan de Acción Familiar (PAF), una herramienta que busca que cada integrante del hogar conozca cómo actuar ante una emergencia y qué medidas tomar para reducir los riesgos.
La propuesta apunta a que las familias puedan anticiparse a situaciones críticas mediante una organización previa, la identificación de posibles peligros y la preparación de un esquema de respuesta. El plan contempla distintas situaciones de emergencia, entre ellas las provocadas por las lluvias intensas, los temporales y las inundaciones, además de otros fenómenos naturales frecuentes en la provincia.
Uno de los puntos centrales es que la prevención no quede limitada a una sola persona, sino que todos los integrantes de la familia conozcan las medidas de seguridad y las tareas que deben cumplir en caso de una contingencia.
Qué es el Plan de Acción Familiar y cómo implementarlo
El Plan de Acción Familiar de Defensa Civil propone una serie de pasos para que cada hogar pueda prepararse ante una emergencia. Entre las principales recomendaciones se encuentra detectar y reducir los riesgos dentro y fuera de la vivienda, identificar las zonas de menor peligro y establecer cuáles son los lugares seguros a los que se puede recurrir.
También se plantea la necesidad de organizar las responsabilidades de cada integrante de la familia, de manera que todos sepan cómo actuar si ocurre una situación que pone en riesgo su seguridad.
La preparación incluye la realización de simulacros para familiarizarse con las medidas previstas y evitar que la respuesta dependa de decisiones improvisadas en medio de una emergencia.
Otro aspecto importante es revisar las instalaciones de electricidad, agua y gas, además de corregir posibles problemas que puedan generar accidentes domésticos o agravar las consecuencias de un fenómeno meteorológico.
Cómo prevenir riesgos ante inundaciones y anegamientos
Frente a las lluvias intensas, el estado de la vivienda y de sus alrededores puede resultar determinante para reducir los daños. Por eso, la prevención contempla revisar techos, desagües y canaletas, mantenerlos limpios y retirar del exterior los objetos que puedan ser arrastrados por la corriente.
También se recomienda evitar sacar la basura durante las precipitaciones, ya que puede obstruir los desagües y dificultar el escurrimiento del agua. A su vez, cerrar y asegurar puertas y ventanas permite disminuir el ingreso de agua al interior de las viviendas.
Si el agua ingresa a una casa, una de las principales precauciones consiste en cortar la energía eléctrica desde la llave general, siempre que sea posible hacerlo sin exponerse al contacto con el agua ni a otros peligros. En estas circunstancias, la seguridad de las personas debe estar por encima de cualquier intento de proteger los bienes materiales.
En la vía pública, Defensa Civil aconseja evitar calles inundadas, badenes, arroyos y cauces aluvionales que puedan presentar corrientes de agua. Incluso cuando el nivel parezca bajo, no se debe intentar atravesarlos en vehículos ni a pie si existe riesgo.
Qué tener preparado ante una emergencia
La organización previa también incluye contar con los elementos necesarios para responder ante una situación crítica. El Plan de Acción Familiar contempla preparar mochilas de emergencia y mantener a los integrantes del hogar informados sobre las medidas que deben seguir.
La iniciativa busca que las familias no tengan que resolver cada paso en el momento de la emergencia, sino que dispongan de pautas conocidas y compartidas. Identificar los riesgos, reconocer los lugares seguros y practicar las acciones previstas son medidas que pueden contribuir a una respuesta más ordenada.
El plan también incorpora recomendaciones para actuar después de que pasa el peligro. Una vez que las condiciones lo permiten, es importante evaluar los daños y realizar una limpieza adecuada de los espacios afectados, tomando precauciones para evitar nuevos accidentes.
De esta manera, el Plan de Acción Familiar se presenta como una herramienta de prevención para los hogares mendocinos, con el objetivo de reducir la exposición a los riesgos y mejorar la preparación ante inundaciones, anegamientos y otras situaciones de emergencia.