Durante la misa central en Mendoza para despedir al Papa Francisco, monseñor Marcelo Colombo resaltó el legado del pontífice argentino: su cercanía con los que sufren, su compromiso con la paz y el cuidado de la casa común. “Hoy es tiempo de cuidar y multiplicar ese legado”, expresó el arzobispo ante una iglesia colmada.
Desde el altar de la Catedral de Nuestra Señora de Loreto, monseñor Marcelo Colombo compartió una profunda reflexión sobre el impacto del papado de Francisco. Lo definió como un pastor que marcó a la Iglesia con gestos concretos, mensajes proféticos y un estilo cercano. “Cada vez que nos acercamos al misterio de la vida de un pastor, encontramos las huellas del llamado de Dios”, afirmó.
El arzobispo de Mendoza rememoró la visión del Papa de una Iglesia en salida, viva, sin miedo al camino. También mencionó el compromiso de Francisco con las pobrezas más diversas: personas sin techo, migrantes, víctimas de trata y minorías perseguidas. “Esa centralidad del dolor y del sufrimiento fue parte esencial de su magisterio”, enfatizó.
“Soñó con una Iglesia hospital de campaña, dispuesta a ir hacia quienes más sufren, antes que encerrarse en formalismos”. Marcelo Colombo, arzobispo de Mendoza. “Soñó con una Iglesia hospital de campaña, dispuesta a ir hacia quienes más sufren, antes que encerrarse en formalismos”. Marcelo Colombo, arzobispo de Mendoza.
Francisco buscaba una Iglesia con responsabilidad social y ambiental
Marcelo Colombo también destacó el rol del Papa Francisco como promotor incansable de la paz y la reconciliación. Recordó su decisión de visitar regiones devastadas por la guerra y pueblos marginados por la historia. “Lejos de viajes celebrativos, sus gestos buscaban a los invisibilizados”, señaló.
En otro tramo de la homilía, el arzobispo mendocino subrayó la relevancia de Laudato Si’, la encíclica ecológica de Francisco, a pocos meses de su décimo aniversario. “Nos abrió una mirada nueva sobre el cuidado de la creación, sobre nuestra responsabilidad ante la tierra y ante los más pobres”, expresó.
La celebración cerró con una plegaria por el eterno descanso de Jorge Mario Bergoglio y un llamado a continuar su misión: “Hoy es tiempo de cuidar y multiplicar ese legado. De ser fieles a la comunión que Jesús nos pidió, y al deseo misionero de ir por todo el mundo anunciándolo”.