Lanzan un S.O.S. por el vaciamiento de las escuelas técnicas de Mendoza: cómo ayudar
En las escuelas técnicas se siente el plan de ajuste que implementó el gobierno de Javier Milei. Una agrupación de profesores lanzó una campaña para ayudar.
PorElEditor Mendoza
17 de marzo de 2026 - 15:00
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Las escuelas técnicas de Mendoza padecen el plan de ajuste que ejecuta el Gobierno nacional.
El vaciamiento de las escuelas técnicas golpea de lleno aMendoza. La provincia, que cuenta con 81 establecimientos y más de 40.000 estudiantes en especialidades como electromecánica, química y producción agraria, enfrenta un recorte histórico: el Presupuesto 2026 apenas contempla ejecutar el 3,5% de lo que la Ley 26.058 exigía para el Fondo Nacional para la Educación Técnico Profesional (FoNETP). En términos reales, la caída alcanza el 93% respecto de 2023.
En departamentos como San Rafael, General Alvear, San Martín o Maipú, esto significa talleres sin tornos CNC, laboratorios de química sin insumos y planes de estudio de seis años sin actualización tecnológica. La previsibilidad que garantizaba la ley queda ahora librada a la discrecionalidad del Poder Ejecutivo nacional. La comunidad educativa advierte que el desfinanciamiento no es un dato abstracto: se traduce en aulas vacías de herramientas y en estudiantes que no pueden practicar lo que aprenden en teoría.
Frente a este panorama, surgió en las escuelas de Mendoza la operación “Sin Taller no hay técnica”. “No es solo una consigna. Es una respuesta concreta a la realidad que viven nuestras escuelas”, afirman sus organizadores, que intentan que docentes, egresados, estudiantes y familias se involucren y se pongan en acción para sostener con hechos lo que el Estado ha dejado de garantizar. Con esa idea buscan organizarse y sumar voluntades y dinero para seguir funcionando.
“La educación técnica no se construye con discursos: se construye haciendo, practicando y trabajando en los talleres”, remarcan en cada encuentro. La iniciativa convoca a empresas, vecinos y toda la comunidad a sumarse, porque sostener la educación técnica hoy es sostener trabajo, futuro y dignidad. El movimiento se presenta como contraparte del ajuste: donde el presupuesto recorta, la comunidad intenta suplir con organización y compromiso.
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Ciencia y tecnología: un freno de mano
El recorte no se limita a la educación técnica. El mismo artículo que elimina el piso del FoNETP también deroga las metas de financiamiento científico. La ley estipulaba alcanzar el 1% del PBI en 2032, pero el proyecto aprobado propone apenas un 0,14% para 2026. En Mendoza, donde funcionan institutos del CONICET, INTA e INTI y se proyecta consolidar el Parque TIC, el golpe es directo.
“Proyectos vinculados a la optimización del recurso hídrico, la lucha antigranizo y la vitivinicultura de precisión dependen de estos fondos”, advierte el Grupo de Economía Política para la Ciencia (EPC). La caída real supera el 48% respecto de 2023, eliminando además la cláusula que prohibía que el presupuesto fuera inferior al del año anterior. La provincia pierde así previsibilidad para sostener investigaciones estratégicas que impactan en su matriz productiva.
Defensa y empleo técnico
El ajuste también alcanza al Fondo Nacional de la Defensa (FONDEF). Mendoza, con IMPSA y decenas de pymes proveedoras de la industria metalmecánica, pierde un cliente estratégico. La derogación del aporte estatal obligatorio desarticula contratos a largo plazo y priva a la provincia de empleo técnico calificado. El reequipamiento de las Fuerzas Armadas, que generaba trabajo especializado en la región, queda reducido a “donaciones o legados”, una fórmula que desarma cualquier planificación seria.
Un símbolo de resistencia
En este contexto de ajuste, la Operación “Sin Taller No Hay Técnica” se convierte en símbolo de resistencia. “Si el Estado se ausenta y otros guardan silencio, seremos los educadores quienes sigamos defendiendo la escuela pública con hechos. La técnica la sostenemos entre todos”, concluyen sus organizadores.
La crónica de esta lucha comienza en los talleres vacíos, pero se proyecta hacia un futuro donde la comunidad educativa mendocina se niega a rendirse. Allí, entre máquinas apagadas y laboratorios desprovistos de insumos, se levanta una consigna que busca transformar la indignación en acción colectiva.