Llegar a la edad jubilatoria ya no significa necesariamente dejar de trabajar, a partir de que los últimos datos oficiales muestran hasta qué punto esa idea fue cambiando en los últimos años y cómo una parte cada vez más importante de los adultos mayores continúa vinculada al mercado laboral.
Durante el tercer trimestre de 2025, el 20,6% de las personas en edad jubilatoria participó del mercado de trabajo, ya sea porque tenía un empleo o porque se encontraba buscando uno. La tasa de empleo, en tanto, llegó al 20%. Según el informe difundido por el INDEC, ambos registros fueron los más altos de la serie entre 2016 y 2025.
El dato puede traducirse de una manera más sencilla para explicar, una de cada cinco personas que ya está en edad de jubilarse continúa vinculada al mundo laboral.
La edad no marca necesariamente el final del trabajo
La participación es todavía mayor cuando se observa al grupo de personas de hasta 74 años. En ese segmento, la tasa de actividad llegó al 28,4% y la de empleo al 27,7% durante el tercer trimestre del año pasado.
Después de los 75 años, en cambio, la participación cae de manera marcada. La tasa de actividad se ubicó en el 6,5%, mientras que la de empleo fue del 6%.
El propio INDEC también cuenta con un tablero específico sobre personas mayores que permite observar cómo la relación con el trabajo cambia según la edad y el nivel de ingresos. Para 2024, por ejemplo, el 33,8% de las personas de entre 60 y 74 años participaba del mercado laboral.
La jubilación sigue siendo el principal ingreso
El otro dato que aparece en el informe permite completar la fotografía. Si bien una parte de los adultos mayores continúa trabajando, para la mayoría la jubilación sigue siendo el principal sostén económico, y en relación a los ex presidente, la diferencia es abismal.
El 71,6% de las personas en edad jubilatoria depende exclusivamente de la jubilación como ingreso personal. En tanto, un 11,9% combina el haber previsional con ingresos provenientes del trabajo.
También aparecen otros escenarios: un 5,6% tiene como único ingreso el laboral, un 5,5% recibe una jubilación y otros ingresos no laborales, mientras que un 3,8% no registra ingresos personales.
La foto que dejan estos números es bastante más amplia que la de los jubilados que salen a trabajar. Por un lado, hay personas que continúan en actividad aun después de alcanzar la edad jubilatoria y, por otro, existe una mayoría para la que el haber previsional representa prácticamente todo su ingreso.
La educación también marca diferencias
El nivel educativo aparece como otro de los factores que separan las trayectorias laborales durante la vejez. Entre los varones en edad jubilatoria con estudios superiores o universitarios, la tasa de actividad alcanzó el 34,3%, un registro superior al de quienes cuentan con niveles educativos más bajos.
Esto muestra que la permanencia en el mercado laboral después de la edad jubilatoria no tiene una única explicación ni afecta de la misma manera a todos los adultos mayores.
Los números del INDEC permiten así mirar un fenómeno que empieza a formar parte de la vida cotidiana: la jubilación aparece cada vez menos como una frontera definitiva entre la vida laboral y el retiro y más como una etapa en la que distintas personas combinan trabajo, ingresos previsionales y otras fuentes de sustento.