La Ciudad de Mendoza finalizó el operativo de refugios de invierno destinado a personas en situación de calle y presentó el balance de una iniciativa que durante 78 días permitió brindar alojamiento y asistencia integral a 203 personas.
El dispositivo funcionó entre el 15 de junio y el 31 de agosto en los refugios Huentala y Azul, donde además del alojamiento se ofrecieron alimentos, atención sanitaria, acompañamiento social y distintas herramientas de capacitación laboral.
Uno de los principales datos del balance está relacionado con la salida laboral. Durante el operativo, 33 personas consiguieron empleo y comenzaron a alquilar una vivienda, mientras que también se concretaron revinculaciones familiares, accesos a pensiones e inserciones laborales en sectores como la construcción, gastronomía, comercio, agricultura y servicios.
Casi tres semanas de estadía promedio
De acuerdo con los datos difundidos por la Municipalidad, las 203 personas que utilizaron los refugios tuvieron una estadía promedio de 17 días.
El 18% de quienes fueron asistidos tenía domicilio en la Ciudad de Mendoza, mientras que el resto provenía de otros departamentos del Gran Mendoza, del interior provincial y de otras provincias. La mayoría de las personas atendidas tenía entre 21 y 60 años.
El operativo también incluyó un abordaje sanitario. Se aplicaron vacunas contra Hepatitis B, gripe y Doble Adultos a 44 personas, se realizaron controles clínicos y se llevaron adelante 31 testeos voluntarios de VIH y sífilis, cuyos resultados fueron negativos.
En paralelo, más del 60% de las personas alojadas participó de actividades de integración y capacitación. Entre ellas hubo talleres para confeccionar currículums, preparación para entrevistas laborales, Manipulación de Alimentos y capacitaciones en distintos oficios.
Más de 2.900 kilos de comida
El operativo también contó con la participación de organizaciones sociales, empresas, fundaciones y voluntarios. Más de 300 personas colaboraron durante la temporada y se prepararon y sirvieron más de 2.900 kilos de comida caliente.
Además, se entregaron más de 3.500 desayunos y se generaron distintos espacios de acompañamiento y contención para quienes utilizaron los refugios.
La iniciativa se desarrolló mediante una articulación entre el sector público, empresas y organizaciones de la sociedad civil. La Municipalidad destacó que este esquema permitió ampliar el abordaje más allá del alojamiento y trabajar sobre salud, empleo, revinculación familiar e inclusión social.
Qué pasa ahora que cerraron los refugios
Aunque los refugios de invierno dejaron de funcionar el 31 de agosto, la asistencia no se interrumpe. La Ciudad de Mendoza informó que continuará durante todo el año con talleres, acompañamiento psicosocial, asistencia para adultos mayores y acciones vinculadas al empleo y la salud.
El cierre del operativo también se produce en un contexto en el que las autoridades provinciales anunciaron que mantendrán el seguimiento de las personas en situación de calle ante los cambios en las condiciones climáticas y la posibilidad de mayores precipitaciones durante los próximos meses.
De esta manera, el balance deja un dato central para la Ciudad de Mendoza: durante casi 80 días, más de 200 personas tuvieron acceso a un espacio de resguardo, pero una parte del trabajo estuvo orientada a generar herramientas para que pudieran avanzar hacia una situación de mayor autonomía.