Mendoza se prepara para un período de actividad meteorológica intensa debido al fenómeno conocido como Súper Niño, que según las proyecciones de especialistas podría generar más de 110 días de tormentas severas entre septiembre de 2026 y abril de 2027.
El escenario encendió las alertas de organismos provinciales y municipales, que comenzaron a evaluar medidas preventivas ante la posibilidad de lluvias persistentes, desbordes de ríos y canales, anegamientos y complicaciones en los sistemas de drenaje.
Según el análisis meteorológico difundido por Diario UNO, durante los últimos 21 años se registró un promedio de 88 días de lluvia entre septiembre y abril. Durante el fenómeno de El Niño de 2015/2016, uno de los más intensos de las últimas décadas, se contabilizaron 112 días de tormentas severas.
Ahora, los especialistas estiman que el fenómeno que se aproxima podría superar ese registro.
El período de mayor intensidad será entre octubre y diciembre
Uno de los principales puntos de atención está puesto en la primavera. De acuerdo con las proyecciones meteorológicas, existe un 95% de probabilidades de que el fenómeno sea particularmente intenso entre octubre y diciembre.
La meteoróloga Elizabeth Naranjo Tamayo, quien analizó las tormentas registradas en Mendoza durante las últimas dos décadas, advirtió que la frecuencia de estos eventos será uno de los aspectos centrales a seguir.
El fenómeno ya comenzó a mostrar algunos de sus efectos en la región y los especialistas anticipan que podría extenderse hasta abril del próximo año.
Para la alta montaña, el escenario contempla intensas nevadas y posibles aludes, mientras que en el llano se prevén tormentas fuertes, anegamientos y episodios de viento Zonda de mayor intensidad durante la primavera.
Preocupación por los cauces y los sistemas de drenaje
La posibilidad de lluvias persistentes llevó al Gobierno provincial a trabajar junto con los municipios para reforzar las tareas de prevención.
El objetivo es mantener despejados cauces, acequias y sistemas de drenaje, ante la posibilidad de que los mayores volúmenes de agua provoquen desbordes y anegamientos en distintos sectores de la provincia.
En Guaymallén, el intendente Marcos Calvente ya planteó la necesidad de elaborar un plan de contingencia específico ante un eventual colapso de sectores del sistema de desagües y cloacas.
El municipio también proyecta intervenir alrededor de 4.000 kilómetros de cauces y acequias, además de avanzar con tareas de mantenimiento y retiro de árboles secos que puedan representar un riesgo durante las tormentas.
En la Ciudad de Mendoza, mientras tanto, se realizaron trabajos de limpieza en el cauce del dique Papagallos. El operativo permitió retirar unas 700 toneladas de residuos, para lo cual se utilizaron camiones y maquinaria pesada.
Una reunión para definir el plan de prevención
Ante el escenario previsto, este lunes 31 de agosto se realizará una reunión entre distintos organismos provinciales para coordinar las medidas de prevención.
Participarán representantes de AEMSA, Irrigación, Ianigla e Hidráulica, además de la ministra de Energía y Ambiente, Jimena Latorre.
El encuentro tendrá como objetivo analizar los pronósticos y establecer protocolos ante posibles desbordes, anegamientos y otras situaciones derivadas de las tormentas.
Las autoridades buscan anticiparse al período de mayor actividad y definir responsabilidades, mecanismos de alerta temprana y recursos disponibles para responder ante eventuales emergencias.
Qué puede pasar en Mendoza
El fenómeno de El Niño está asociado a un calentamiento anómalo de las aguas del océano Pacífico que puede modificar los patrones atmosféricos y de precipitaciones en distintas regiones.
En Mendoza, el principal foco estará puesto en la frecuencia e intensidad de las tormentas, especialmente durante la primavera y el verano.
De acuerdo con las proyecciones citadas por los especialistas, el fenómeno podría superar el comportamiento registrado durante 2015 y 2016, por lo que la provincia busca llegar al período de mayor intensidad con los sistemas de drenaje y los cauces en mejores condiciones.
Por ahora, el escenario es preventivo y los organismos continuarán monitoreando la evolución de las condiciones meteorológicas durante los próximos meses.