Durante años, la llegada de un Mundial de fútbol generaba un movimiento casi automático en los hogares argentinos. Con cada torneo aparecía la necesidad de renovar el televisor, buscar una pantalla más grande o simplemente cambiar el equipo para disfrutar cada partido de la Selección. Sin embargo, esa costumbre fue perdiendo fuerza y los números mostraron una caída sostenida en las ventas antes de cada Copa del Mundo.
Según un informe elaborado por Vectorial a partir de estadísticas del INDEC, durante los seis meses previos al Mundial de Rusia 2018 se vendieron 1.539.972 televisores. Cuatro años después, en la previa de Qatar 2022, la cifra bajó a 1.173.713 unidades y para el Mundial 2026 volvió a registrarse una reducción, con 1.048.540 equipos comercializados durante el mismo período.
De esta manera, las ventas acumularon una caída cercana al 32% entre Rusia 2018 y la previa del Mundial 2026, que se disputó en Estados Unidos, México y Canadá. El dato resulta llamativo porque la pasión por la Selección se mantuvo intacta y el equipo argentino volvió a protagonizar el torneo después de haber conseguido el título en Qatar.
Por qué los argentinos compraron menos televisores
Detrás de esta tendencia aparecieron distintos factores económicos y cambios en los hábitos de consumo. La pérdida del poder adquisitivo, la inflación acumulada y la necesidad de priorizar gastos básicos hicieron que la compra de un televisor nuevo dejara de estar entre las principales decisiones de consumo para muchas familias.
También cambió la duración de los equipos. Los televisores actuales tienen una vida útil más extensa y ofrecen prestaciones que hicieron que quienes habían comprado uno en los últimos años no tuvieran necesariamente la necesidad de reemplazarlo antes de un nuevo Mundial.
A esto se sumó el avance de las plataformas digitales y de los dispositivos móviles. Los partidos pudieron seguirse desde teléfonos, computadoras y tablets, ampliando las alternativas para consumir los encuentros y reduciendo el protagonismo exclusivo que durante décadas tuvo el televisor dentro de los hogares.
Gastronomía y Mundial: aseguran que los triunfos de Argentina impulsan el consumo en bares y restaurantes
El Mundial sí movió el consumo en bares y restaurantes
Aunque la venta de televisores perdió el impulso que había tenido en otros Mundiales, el torneo volvió a generar movimiento en otros sectores de la economía. Los bares y restaurantes fueron algunos de los espacios que aprovecharon la competencia para atraer clientes, especialmente durante los partidos de la Selección.
En los encuentros más importantes, los establecimientos gastronómicos prepararon promociones, reservas especiales y espacios para seguir los partidos en pantalla grande. Los triunfos argentinos también tuvieron su impacto y generaron jornadas con mayor movimiento en distintos puntos de la ciudad.
Así, el Mundial volvió a mostrar una particularidad en los hábitos de consumo. Mientras cada vez menos familias consideraron necesario comprar un televisor nuevo para seguir a la Selección, sí hubo una mayor predisposición a salir a bares y restaurantes para compartir los partidos con amigos o familiares.
El fenómeno deja una conclusión interesante. La pasión por el fútbol no desapareció, pero cambió la manera en la que se traduce en consumo. El televisor dejó de ser la compra casi obligada de cada Mundial, mientras que la experiencia de compartir los partidos fuera de casa ganó protagonismo.
Los números muestran así un cambio en las prioridades de los hogares argentinos y también una transformación en la forma de vivir los grandes acontecimientos deportivos. El Mundial siguió movilizando a la sociedad, aunque ya no necesariamente a través de la compra de un nuevo equipo para el living.