La prohibición de los plásticos de un solo uso en los comercios de San Martín volvió al centro de la discusión luego de que trascendiera un cambio de rumbo en la implementación de la medida. La iniciativa buscaba reducir los residuos y promover alternativas reutilizables o biodegradables, aunque su aplicación también plantea interrogantes para los negocios que deben adecuarse a las nuevas exigencias.
La ordenanza 3256/2026, sancionada por el Concejo Deliberante, contempló restricciones para las bolsas de polietileno y otros productos plásticos descartables en distintos rubros comerciales, desde supermercados y autoservicios hasta locales gastronómicos.
La normativa estableció un plazo de 45 días para que los comerciantes se adaptaran, con excepciones vinculadas a cuestiones de higiene, seguridad y conservación de alimentos. El objetivo era avanzar hacia una reducción progresiva de los materiales no biodegradables y fomentar el uso de opciones con menor impacto ambiental.
El desafío de reemplazar los descartables
Uno de los puntos centrales de la discusión es cómo implementar las restricciones sin generar dificultades adicionales para los comercios, especialmente aquellos que utilizan envases, bolsas y otros elementos descartables como parte habitual de su actividad.
Las alternativas reutilizables, compostables o biodegradables aparecen como opciones para reemplazar los productos tradicionales, aunque su disponibilidad y costo pueden variar según el tipo de material y el proveedor.
Por eso, la aplicación de una normativa de este tipo requiere definir con claridad qué productos quedan alcanzados, cuáles son las excepciones y qué plazos tendrán los establecimientos para adecuarse.
Una medida que vuelve a poner el foco en los residuos
La discusión en San Martín se inscribe en un debate más amplio sobre la reducción de los residuos plásticos y la necesidad de modificar hábitos de consumo y comercialización.
El desafío consiste en compatibilizar los objetivos ambientales con las condiciones prácticas que enfrentan los comerciantes, además de garantizar que las nuevas reglas puedan aplicarse de manera clara y efectiva.
El alcance definitivo de los cambios en San Martín dependerá de las disposiciones que se adopten respecto de la ordenanza y de cómo se instrumenten las obligaciones para los negocios del departamento.