El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, llegó a Pekín para su visita de Estado a China. Invitado por el presidente Xi Jinping, Trump se quedará en China hasta el viernes 15 de mayo, indica Xinhua. Esta es la primera visita de un presidente después de casi nueve años, la segunda de Trump desde noviembre de 2017.
Los dos líderes conversarán sobre cuestiones importantes relativas a las relaciones bilaterales y la paz y el desarrollo mundial, según informó el Ministerio de Relaciones Exteriores de China.
Expectativas en la cumbre y el trasfondo de la guerra
La llegada a Pekín del presidente de Trump tiene un gran significado simbólico. Se trata de la primera visita de Estado a China de un presidente estadounidense en ejercicio desde el anterior viaje de Trump en 2017, hace casi nueve años, durante la fase inicial de su primer mandato.
El telón de fondo geopolítico de esta visita es notablemente más inestable que entonces. La guerra de Irán ha desestabilizado los mercados energéticos mundiales, interrumpido las rutas marítimas y renovado la preocupación por una escalada regional más amplia.
China busca posicionarse en el tablero
Mientras tanto, China ha intentado posicionarse como fuente de continuidad económica y estabilidad diplomática, reforzando sus lazos comerciales en el Sudeste Asiático, el Golfo y partes de África y América Latina. Aparte de su implicación en Oriente Medio, Estados Unidos también está consolidando activamente su influencia en todo el hemisferio occidental a través de una renovada 'Doctrina Monroe'.
La Administración Trump ha reorientado eficazmente el régimen venezolano lejos de China a través de la acción militar, ha presionado económicamente al gobierno cubano hasta el borde del colapso a través de sanciones y ha creado una nueva coalición de seguridad con varias naciones latinoamericanas y caribeñas apodada 'Escudo de las Américas'.