El ministro de Economía, Luis Caputo, aseguró en Washington que los actuales fundamentos económicos de la Argentina justifican un riesgo país considerablemente inferior al vigente. Tras reunirse con el FMI, el funcionario confirmó que el gobierno evitará emitir nueva deuda internacional este año, respaldándose en avales del Banco Mundial y el BID para afrontar los próximos vencimientos.
Durante su gira por los Estados Unidos, el titular del Palacio de Hacienda mantuvo encuentros del más alto nivel, destacándose su reunión con Kristalina Georgieva, directora gerente del Fondo Monetario Internacional. En este contexto, Luis Caputo analizó la enorme disparidad existente entre el profundo saneamiento de las cuentas públicas nacionales, logrado a lo largo de la actual gestión, y la persistente desconfianza que aún reflejan los mercados financieros globales a través de la mencionada tasa de riesgo.
El ministro de Economía fue categórico al diagnosticar los motivos de esta brecha de valoración coyuntural. Explicó que el mercado financiero internacional penaliza a la Argentina basándose en su turbulento historial, más que en su sólido presente. El funcionario argumentó que un país que ha transitado por nueve cesaciones de pagos, conocidas como defaults, que ha sufrido dos hiperinflaciones destructivas y que se ha visto forzado a quitarle ceros a su moneda nacional, arrastra un estigma pesado que demora tiempo en disiparse. Este prontuario económico negativo, según su visión, representa el verdadero ancla que todavía impide que los bonos soberanos coticen a valores acordes al nuevo ordenamiento macroeconómico.
Estrategia conservadora ante los mercados
Frente a este complejo escenario de permanente penalización financiera heredada, la administración central ha decidido implementar de manera sostenida una estrategia sumamente prudente y cautelosa respecto a todo posible endeudamiento externo. En lugar de apresurarse a convalidar las altas tasas de interés que actualmente exigiría sin dudas la plaza internacional, el gobierno nacional optó inteligentemente por consolidar una vía alternativa e institucional de financiamiento para brindar la más absoluta certidumbre sobre la totalidad de los compromisos de corto plazo. Gracias a las arduas gestiones concretadas en Norteamérica, el equipo económico logró asegurar formalmente un paquete crucial de garantías por un monto total de 2.550 millones de dólares provenientes de instituciones multilaterales clave, nombrando específicamente al Banco Mundial y al Banco Interamericano de Desarrollo.
Estos recursos estratégicos recientemente obtenidos funcionarán en la práctica como un puente financiero verdaderamente indispensable. Le permitirán al Tesoro Nacional cubrir sin ningún tipo de sobresaltos ni tensiones cambiarias agregadas los abultados vencimientos de aquella deuda en moneda extranjera previstos exactamente para el mes de julio. Luis Caputo remarcó enfáticamente que, teniendo el capital necesario ya completamente garantizado para atravesar holgadamente los próximos dieciocho meses, no existe absolutamente ninguna urgencia real por salir a emitir nuevos títulos bajo cualquier legislación extranjera. La premisa oficial establecida es esperar con total y absoluta paciencia hasta que el riesgo país descienda orgánicamente hacia niveles lógicos, momento en el cual recién se evaluará el eventual regreso a los recintos bursátiles internacionales.
Disciplina fiscal y confianza multilateral
El balance general de la exitosa visita a Washington arrojó resultados que excedieron ampliamente las expectativas iniciales de toda la comitiva argentina. Desde el propio Fondo Monetario Internacional, y particularmente reflejado en la figura central de Kristalina Georgieva, se evidenció un notable y genuino nivel de asombro y de firme respaldo frente a la insólita velocidad operativa con la que se aplicó la severa corrección de aquellos graves desequilibrios heredados. El prestigioso organismo multilateral reconoció públicamente el enorme y valioso esfuerzo fiscal realizado para contener exitosamente la profunda crisis. Sin embargo, el principal desafío estratégico de Luis Caputo de cara a los próximos y decisivos meses ya no radica únicamente en lograr convencer a los rigurosos organismos técnicos.
El objetivo supremo es persuadir finalmente a los siempre desconfiados inversores privados internacionales de que esta contundente transformación de los básicos fundamentos económicos es genuinamente estructural, totalmente irreversible y, sobre todo, definitivamente capaz de enterrar para siempre los numerosos y oscuros fantasmas de aquel sombrío pasado argentino.