La Selección de Italia volvió a quedarse al margen de una Copa del Mundo y, una vez más, la ilusión de regresar al máximo escenario del fútbol internacional se desvaneció antes de tiempo. La derrota en la definición por penales frente a Bosnia y Herzegovina significó el golpe final en su camino hacia el Mundial 2026.
El nuevo traspié profundiza una crisis futbolística que ya había tenido capítulos recientes dolorosos, con ausencias consecutivas en torneos de esta magnitud. Sin embargo, en medio de este escenario adverso, surgió una versión inesperada que volvió a colocar a la “Azzurra” en el centro de la escena, aunque lejos del terreno de juego.
A raíz del conflicto bélico entre Irán y Estados Unidos, un emisario vinculado al entorno político de Donald Trump deslizó la posibilidad de que Italia ocupe el lugar del seleccionado asiático en caso de que este no pudiera participar del certamen. La propuesta, de fuerte contenido político, generó repercusión inmediata, aunque fue rápidamente desestimada tanto por autoridades del fútbol internacional como por dirigentes italianos.
La respuesta de FIFA al rumor que involucra a Italia
Desde la FIFA, la postura fue clara y contundente. Su presidente, Gianni Infantino, defendió el derecho deportivo de Irán a disputar el Mundial tras haber conseguido la clasificación en las Eliminatorias asiáticas. “Tiene que venir, por supuesto. Representan a su pueblo. Se han clasificado. Los jugadores quieren jugar. Deben jugar porque el deporte debe estar al margen de la política”, afirmó, marcando una línea firme en favor de la autonomía del deporte frente a conflictos externos.
La misma visión se replicó dentro de Italia. Luciano Buonfiglio, presidente del Comité Olímpico Italiano, rechazó de plano cualquier posibilidad de acceder al torneo sin haberlo ganado en la cancha. “En primer lugar, no creo que sea posible, y en segundo lugar, me sentiría ofendido. Hay que merecerlo para ir al Mundial”, expresó, reflejando un consenso generalizado en la península.
La mirada del reglamento de la FIFA
No obstante, el reglamento de la FIFA contempla un escenario excepcional que, en teoría, podría reabrirle la puerta a Italia. El artículo 6, inciso 7, establece que si una federación clasificada se retirara o fuera excluida del Mundial 2026, el organismo rector del fútbol mundial tiene la potestad de decidir su reemplazo de manera discrecional. Asimismo, el inciso 2 del mismo artículo detalla las condiciones bajo las cuales podría producirse dicha exclusión.
En este contexto, la única vía reglamentaria para una eventual participación italiana dependería de una hipotética baja de Irán, algo que, por el momento, no está en consideración oficial.