Pasó el día clave en Gimnasia, donde se definió la continuidad de Darío Franco como director técnico del primer equipo. Si bien su futuro estaba en duda, el entrenador del Mensana terminó superando la evaluación debido a una serie de motivos que le permitieron mantener la confianza de la dirigencia de cara al segundo semestre, etapa en la que se definirán los descensos.
Aunque hubo factores que lo dejaron en la cuerda floja, como la dura e histórica goleada sufrida ante Independiente Rivadavia por 5-1 y la temprana eliminación en Copa Argentina frente a su homónimo de Salta por penales, el DT también acumuló aspectos positivos que terminaron inclinando la balanza a su favor.
En resumen, Franco llegó en un momento complicado del campeonato tras la salida de Ariel Broggi y dirigió cinco encuentros correspondientes al Apertura. En ese puñado de partidos consiguió tres victorias (3-2 ante Vélez Sarsfield, 1-0 frente a Lanús y 2-1 contra Defensa y Justicia), un empate (1-1 ante Platense) y la caída en el clásico.
Además, el equipo mostró una idea diferente, contagió al hincha y dejó una imagen positiva por su manera de ir al frente. Eso le permitió sumar puntos clave que en partidos anteriores se escapaban y evitar terminar con las manos vacías, en una temporada en la que Gimnasia necesita construir un buen colchón de unidades para alejarse de la zona roja.
Un punto clave para Darío Franco en Gimnasia
Como dato alentador, el Lobo registró el mejor inicio de un equipo mendocino en Primera División tras haber sumado 19 puntos, lo que le permite ubicarse 23° en la tabla de promedios y 22° en la anual, con una ventaja de 14 unidades sobre el último, Estudiantes de Río Cuarto.
Esta situación le deja un panorama más ameno para esta segunda parte de la temporada, aunque Franco estará obligado a seguir sumando para mantener a Gimnasia en la máxima categoría del fútbol argentino.