Los números que eyectaron a Gallardo de River: estadísticas que explican por qué el ciclo era insostenible
Los números que eyectaron a Marcelo Gallardo en River.River Plate
Los números que eyectaron a Marcelo Gallardo en River.River Plate
Los números que eyectaron a Marcelo Gallardo en River.River Plate
Los números que eyectaron a Marcelo Gallardo en River.River Plate
Lo que comenzó como una "historia de amor 2.0" terminó en un divorcio frío y con las cuentas en rojo. Marcelo Gallardo dejó de ser el entrenador de River. La derrota ante Vélez en Liniers no fue un tropiezo más; fue el punto final para un proceso que nunca pudo honrar el brillo de su primera etapa.
Tras una reunión tensa con Stefano Di Carlo y Enzo Francescoli, el ídolo máximo comunicó que el jueves, ante Banfield, se despedirá de su gente. Pero, ¿qué salió tan mal para que el "intocable" diera un paso al costado? La respuesta está en una seguidilla de datos que parecen sacados de una pesadilla para cualquier hincha millonario.
La mayor virtud del River de Gallardo siempre fue su resiliencia. Sin embargo, este ciclo 2024-2025 rompió esa mística de forma estrepitosa. Los números son lapidarios:
Para entender la magnitud del fracaso, hay que mirar la billetera. Bajo el mando de Gallardo, River realizó una inversión sin precedentes en el fútbol sudamericano, cercana a los 80 millones de dólares.
Se repatriaron figuras como Pezzella, Montiel, Martínez Quarta y Driussi, y se apostó fuerte por nombres como Kevin Castaño (una cifra récord de 12.6 millones) y Maxi Salas. A pesar de este "Dream Team" de cabotaje, el equipo nunca encontró funcionamiento. El Muñeco se mostró errático: insistió con un Facundo Colidio peleado con el gol y mantuvo la titularidad de un Paulo Díaz que parecía tener el ciclo cumplido hace meses.
Si algo sostenía el idilio era la capacidad de Gallardo para ganar duelos "mata-mata". Pero en este segundo ciclo, esa aura se esfumó. Las goleadas sufridas ante Atlético Mineiro (Semis 2024) y Palmeiras (Cuartos 2025) fueron golpes al mentón que el equipo nunca pudo asimilar. A eso se le sumaron las eliminaciones por penales -otro karma de esta gestión- ante Platense e Independiente Rivadavia.
"Me invade el dolor por no poder cumplir con los objetivos", confesó Gallardo en el video de despedida. El hombre que recuperó la identidad de River se va esta vez con la sensación de no haber podido transmitir su mensaje.
Aquel espíritu que prometió recuperar el 5 de agosto de 2024 terminó chocando contra la apatía de un grupo que no respondió en las paradas bravas. River ahora se enfrenta al vacío. Sin el paraguas del Muñeco, la dirigencia queda expuesta y el plantel deberá demostrar si la culpa era del esquema o de la falta de carácter.