El silencio en Boca Predio este miércoles solo fue interrumpido por la preocupación. Lo que debía ser un entrenamiento de rutina en Ezeiza se transformó en un dolor de cabeza para Claudio Úbeda: Exequiel Zeballos no pudo terminar la práctica matutina por una molestia muscular y encendió todas las alarmas en el Xeneize.
El delantero santiagueño, que a sus 24 años se consolidó como la carta más desequilibrante del equipo, se someterá a estudios clínicos en las próximas horas para determinar el grado de la lesión. Sin embargo, en el cuerpo técnico ya reina el pesimismo de cara al próximo compromiso.
Una enfermería que no da tregua: ¿quién juega contra Vélez?
La lesión de Zeballos llega en el peor momento posible. El "Sifón" Úbeda mira hacia el banco de suplentes y se encuentra con un panorama desolador. La lista de atacantes que hoy están fuera de combate parece una formación titular de lujo: Edinson Cavani, Miguel Merentiel, Milton Giménez, Alan Velasco, Carlos Palacios y hasta Lucas Janson arrastran distintas molestias o procesos de recuperación.
Con este escenario, la presencia del "Changuito" ante Vélez en Liniers está prácticamente descartada, lo que obliga al entrenador a improvisar nuevamente con la "patrulla juvenil".
Los pibes al rescate: el turno de Zufiaurre y Gelini
Ante la falta de los referentes de área y los extremos experimentados, el DT de Boca deberá confiar en la frescura de la cantera:
- Íker Zufiaurre y Gonzalo Gelini: Tras ser titulares en la victoria ante Newell's, los juveniles aparecen nuevamente como las fijas para encabezar el ataque en el Amalfitani.
- Kevin Zenón: El ex-Unión, que venía pidiendo pista desde el banco, podría recuperar la titularidad para aportar la cuota de jerarquía y pegada que el equipo pierde sin Zeballos.
El dilema táctico de Úbeda: ¿cambio de esquema?
Sin su jugador más punzante por las bandas, Úbeda se enfrenta a una encrucijada táctica. Las opciones que baraja el "Sifón" son dos: mantener el dibujo apostando por los chicos del club, o poblar el mediocampo para fortalecer la recuperación y disimular la falta de peso ofensivo.
La ausencia de Zeballos no es solo una baja técnica; es un golpe anímico para un Boca que venía encontrando fluidez en su juego. Ahora, todo depende de lo que arrojen las imágenes de los estudios médicos. Si se confirma un desgarro, el Xeneize perdería a su joya por al menos tres semanas, justo cuando el calendario empieza a apretar.