Italia volvió a quedarse fuera del Mundial y su crisis futbolística ya no admite matices: es profunda, sostenida y preocupante. El equipo dirigido por Gennaro Gattuso cayó 4-1 desde el punto penal ante Bosnia en Zenica y no logró superar el repechaje, dejando el último boleto mundialista en manos del conjunto balcánico, conocido como “Los Dragones”.
El inicio del partido parecía ofrecer un respiro para la Azzurra. A los pocos minutos, Moise Kean aprovechó un grave error del arquero Nikola Vasilj y puso en ventaja a Italia. Sin embargo, esa acción aislada terminó siendo el único argumento ofensivo sólido del conjunto italiano durante la primera mitad, en la que mostró un rendimiento bajo y sin claridad.
El desarrollo del encuentro cambió drásticamente antes del descanso. La expulsión de Alessandro Bastoni obligó a reconfigurar el equipo, provocando la salida de Mateo Retegui para reforzar la defensa. Con un hombre menos, Italia adoptó una postura conservadora, cediendo terreno y permitiendo que Bosnia dominara territorialmente, principalmente mediante centros constantes al área.
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Italia se quedó afuera del Mundial.
A pesar del contexto adverso, los italianos contaron con oportunidades para liquidar el partido. Tanto Francesco Pio Esposito como Federico Dimarco tuvieron ocasiones claras, pero no lograron concretarlas. Esa falta de eficacia resultó determinante, ya que Bosnia encontró el empate a través de Haris Tabakovi, quien revitalizó las esperanzas locales.
La maldición de Italia en los mundiales
El empate persistió durante el tiempo reglamentario y el alargue, sin que ninguno de los equipos pudiera inclinar la balanza. Finalmente, la definición por penales favoreció a Bosnia, que selló su clasificación al Mundial y se integrará al Grupo B junto a Canadá, Qatar y Suiza.
Para Italia, la eliminación representa mucho más que una derrota deportiva: confirma una tendencia alarmante. Se trata del tercer repechaje consecutivo que pierde en su intento por clasificar a una Copa del Mundo, sumándose a sus ausencias en Rusia 2018 y Qatar 2022. La decadencia se extiende aún más en el tiempo, considerando sus eliminaciones en fase de grupos en Sudáfrica 2010 y Brasil 2014.