La industria automotriz argentina atraviesa un momento crítico. En el marco de un modelo económico que privilegia la importación, las señales de retroceso se multiplican y golpean de lleno a las terminales locales. Toyota, líder del sector, inició un nuevo proceso de ajuste que incluye la reducción de puestos de trabajo en su planta de Zárate. Desde la asunción de Javier Milei y la implementación del modelo libertario, la firma japonesa viene aplicando sucesivas medidas de recorte: primero con retiros voluntarios, luego con despidos paulatinos.
Ahora, la compañía se prepara para eliminar el tercer turno de producción que había incorporado en enero de 2023, cuando la planta funcionaba las 24 horas de lunes a viernes. La decisión implica volver a operar con dos turnos y, según fuentes gremiales, podría dejar a unos 500 trabajadores fuera de la línea.
Robotización y nuevas exigencias de la industria
En paralelo, Toyota avanza con un proceso de robotización de su planta para adecuarse a nuevas exigencias tecnológicas y sostener un ritmo de producción estimado en 180.000 unidades anuales.
Cifras preocupantes
El contexto general no acompaña: las cifras de Adefa (Asociación de Fábricas de Automotores) muestran una caída del 30,1% en la producción y del 28,9% en las exportaciones respecto del mismo mes del año anterior.
Tensión con los gremios
Las asambleas internas reflejan la tensión de los trabajadores, que ven cómo la empresa ajusta su estructura en un escenario de contracción del mercado. El futuro inmediato de la industria automotriz en el país se presenta desalentador, con un horizonte marcado por la incertidumbre y la pérdida de empleos.