El balance del fin de semana largo por el Día del Trabajador en Mendoza no permite festejos. Aunque las cifras oficiales hablan de movimiento, el análisis fino de los datos de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) revela una realidad preocupante.
Es que, el turismo en la provincia se está volviendo cada vez más corto, selectivo y austero.
La Maratón de Mendoza como "respirador artificial"
Si se quitan los 11.000 corredores de la Maratón Internacional de Mendoza, el feriado habría sido un fracaso comercial. Fue este evento puntual el que "infló" la ocupación en la Capital hasta el 80%, pero ese éxito no se derramó al resto de la provincia.
Fuera del radio céntrico, el panorama fue desalentador. En el Valle de Uco y Malargüe, la ocupación apenas alcanzaron un 45% - 50% de ocupación, niveles bajísimos para un fin de semana largo.
En tanto, San Rafael se mantuvo entre el 50% y 60%, muy lejos de los picos históricos que solía registrar en mayo.
Menos días y billeteras ajustadas
El ajuste económico se sintió en el mostrador. Aunque llegaron 54.000 turistas, la estadía promedio se desplomó a solo 2,5 días. Ya no se viaja para "desconectar" una semana, sino para escapadas de subsistencia turística.
En cuanto al impacto económico de $12.392 millones, la cifra pierde brillo cuando se analiza el comportamiento del visitante.
Es que, a nivel nacional, el gasto total fue un 32,9% menor que el año pasado. El turista que llega a Mendoza hoy cuida cada peso, priorizando el consumo básico sobre la recreación y las compras.
Un balance con sabor a poco
En comparación con el año 2025, la cantidad de viajeros cayó un 8%. Si bien Mendoza sigue teniendo un "piso" de visitas por su conectividad aérea y su marca instalada, la realidad objetiva es que el sector está operando con márgenes de rentabilidad cada vez más estrechos.