El desarrollo de Vaca Muerta, piedra angular del potencial energético argentino, atraviesa un panorama plagado de incertidumbre global y desafíos locales que afectan particularmente a Mendoza, que apuesta a explotar la lengua norte de la formación, que yace bajo Malargüe.
Los expertos en la materia ya analizan las consecuencias del nuevo panorama de la guerra para el negocio energético en Argentina. Es en este negocio donde tiene todas las fichas el gobierno de Alfredo Cornejo, que espera con ansias las inversiones no sólo para Vaca Muerta, sino también para otros sectores mineros como Malargüe Distrito Occidental y la mina de oro que planea construir Proyecto San Jorge en Uspallata.
Si se derrumba el precio del petróleo, como viene ocurriendo en estos días, perforar la roca deja de ser rentable. Si el precio del petróleo baja a 60 dólares el barril, ya no es negocio, advirtió el especialista Nicolás Gandini, de Econojournal.
Los costos de producción en la provincia serían más altos que en la zona núcleo de las operaciones petroleras en la formación shale, en torno a la localidad neuquina de Añelo.
Altos costos en Mendoza
Mientras que la zona núcleo de operaciones en Vaca Muerta, centrada en Añelo, Neuquén, mantiene una competitividad relativa, los yacimientos en Mendoza enfrentan mayores costos de producción. Este factor posiciona a la provincia en desventaja frente a otras regiones dentro de la misma formación shale, complicando la atracción de capitales e inversores.
Además, los costos crecientes en dólares para desarrollar la infraestructura necesaria se han disparado, afectando la rentabilidad de nuevos proyectos. Esto obliga a las empresas a reevaluar sus estrategias y priorizar áreas con costos más bajos y mayores garantías de retorno.
Factores globales que impactan en Vaca Muerta
El panorama internacional, marcado por la caída del precio del petróleo y la guerra comercial entre Estados Unidos y China, agrava la incertidumbre en Mendoza.
El precio del barril Brent, referencial para Argentina, ha descendido un 24,3% en menos de tres meses, acercándose al umbral de rentabilidad para los proyectos de Vaca Muerta, fijado en 60 dólares. Este descenso compromete la rentabilidad de la producción shale, afectando la capacidad de las empresas para justificar inversiones en zonas con mayores costos como Mendoza.
Los aranceles impuestos por Estados Unidos y la respuesta de China han exacerbado las tensiones económicas globales, impactando el precio del petróleo. Esto suma presión sobre los proyectos en Mendoza, que ya enfrentan desafíos inherentes al alto costo de infraestructura y logística en la región.
En ese panorama ya de por si complejo, la OPEP ampliada -Arabia Saudí, Rusia, Irak, EAU, Kuwait, Kazajstán, Argelia y Omán- anunció que triplicará su producción de crudo. Esto va a hacer bajar el precio del petróleo y será más rentable producir petróleo en medio oriente. El shale de Estados Unidos ya no tendrá escala económica para producirse.
Multinacionales en retirada y oportunidades locales
La situación económica ha llevado a empresas multinacionales como ExxonMobil a vender participaciones en Vaca Muerta, incluyendo proyectos en Mendoza. Mientras esta retirada podría abrir oportunidades para actores locales, también refleja la creciente cautela con la que los inversores internacionales miran el sector energético argentino, especialmente en áreas periféricas como los yacimientos mendocinos.
Infraestructura insuficiente y desafíos a futuro
La falta de infraestructura adecuada limita aún más la capacidad de los yacimientos mendocinos para atraer inversiones significativas. Aunque se han impulsado proyectos clave como el "Duplicar Plus" de oleoductos, la capacidad de transportar petróleo desde Mendoza sigue siendo un desafío crítico que frena el interés de los capitales.
Un camino cuesta arriba para Mendoza
A pesar del potencial de Vaca Muerta para transformar la economía argentina, Mendoza enfrenta barreras significativas para competir con otras regiones. Los altos costos de producción, la infraestructura limitada y la incertidumbre global convierten a la provincia en un terreno complejo para nuevos desarrollos energéticos.
Si bien la provincia podría beneficiarse de un eventual repunte en los precios del petróleo y un fortalecimiento de la infraestructura, la necesidad de condiciones económicas más estables sigue siendo crucial para asegurar su participación en el desarrollo de Vaca Muerta.