La inflación mayorista subió 3,2% en septiembre
El indicador acumuló un 22,8% en los primeros nueve meses del año.
El indicador acumuló un 22,8% en los primeros nueve meses del año.
La inflación mayorista subió 3,2% en septiembre
La inflación mayorista aumentó 3,2% en septiembre, acumuló una suba del 29,2% en los últimos doce meses y llegó al 22,8% entre enero y septiembre de 2026. El indicador volvió a acelerarse después de haber marcado un 0,8% en julio y un 2,1% en agosto, mientras que en junio había registrado un 1,1%.
El principal impulso llegó del petróleo crudo y el gas, cuyos precios aumentaron y tuvieron un peso importante en el resultado del mes. La suba se reflejó en los costos que enfrentan las empresas antes de vender sus productos a los comercios o al consumidor final.
La evolución de los últimos meses muestra un cambio de tendencia. Después de la desaceleración registrada en junio y julio, los precios mayoristas volvieron a subir con más fuerza en agosto y septiembre.
La inflación mayorista mide cuánto aumentan los precios de los productos antes de llegar a los comercios y a los consumidores. Es decir, permite seguir la evolución de lo que pagan las fábricas, los distribuidores y los grandes comerciantes cuando compran materias primas o productos terminados en grandes cantidades.
La diferencia se puede entender con un ejemplo cotidiano. Para fabricar galletitas, una empresa necesita harina, materiales para los paquetes y combustible para transportar la mercadería. Si esos costos aumentan, producir y distribuir cada paquete se vuelve más caro.
Frente a ese escenario, la empresa tiene dos opciones: absorber el aumento y ganar menos dinero o trasladar una parte del costo al precio de venta. Si el incremento llega a los comercios, también puede reflejarse más adelante en el precio que paga el consumidor en la góndola.
Por eso, la inflación mayorista sirve para observar la presión que enfrentan las empresas y anticipar posibles aumentos en otros eslabones de la cadena comercial. Sin embargo, una suba en este indicador no significa que todos los productos vayan a aumentar en la misma proporción ni de manera inmediata.
Otro factor importante es que los precios mayoristas son sensibles a las variaciones del dólar y al costo de la energía y los combustibles. Cuando se encarecen los productos importados, las materias primas o la electricidad que utilizan las industrias, las empresas pueden enfrentar mayores gastos para producir y distribuir.
El indicador permite así conocer cómo evolucionan esos costos y qué presión podrían ejercer sobre los precios finales. La suba del 3,2% de septiembre refleja ese movimiento en la etapa previa a la venta al consumidor, con el petróleo y el gas como principales impulsores del último registro.