Mercados más exigentes.

Mendoza impulsa su primer clúster de carbono para medir el impacto y exportar más

La iniciativa busca ayudar a empresas de Mendoza a medir su huella de carbono y cumplir normativas internacionales.

El Editor Mendoza | ElEditor Mendoza
Por ElEditor Mendoza
14 de julio de 2025 - 18:36

En esos países ya existen regulaciones que penalizan productos con alto impacto ambiental.

El proyecto es coordinado por GenB Economía, consultora mendocina especializada en economía de triple impacto, y se articula dentro del ecosistema Mendoza Regenera, una red de empresas comprometidas con la sostenibilidad ambiental, económica y social.

La huella de carbono es una herramienta de gestión clave que permite calcular las emisiones de gases de efecto invernadero generadas por una organización, producto o servicio. La huella de carbono es una herramienta de gestión clave que permite calcular las emisiones de gases de efecto invernadero generadas por una organización, producto o servicio.

"Con estos datos, las empresas pueden mejorar sus procesos, posicionarse mejor en mercados internacionales y acceder a beneficios como financiamiento verde o certificaciones internacionales”, explicó Marisol Cavichioli, directora de GenB Economía.

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Turismo y producción sostenible, las apuestas del clúster

Uno de los pilares del clúster es el desarrollo de productos turísticos sostenibles. La iniciativa Mendoza Regenera agrupa a agencias, bodegas, restaurantes y hoteles que reducen residuos, compensan emisiones y promueven prácticas responsables. Estas propuestas, además de atraer turistas con conciencia ambiental, generaron más del 5% de aumento en ventas el último año.

El impacto se ve reflejado también en la capacitación y medición: desde su creación en 2021, GenB acompañó procesos para más de 2.500 toneladas de carbono medidas y capacitación a 300 personas. Las empresas participantes, además, pueden compensar sus emisiones en el Mercado Voluntario de Carbono (MVC) de Bolsas y Mercados Argentinos (BYMA), lo que les permite alinear sus objetivos ambientales con estándares internacionales.

Un ejemplo práctico sería una pyme vitivinícola de Mendoza: si logra certificar una huella de carbono baja, podrá exportar con ventajas competitivas a Europa, donde ya rige el Mecanismo de Ajuste por Carbono en Frontera (CBAM).

Un modelo replicable para otras regiones

El clúster mendocino fue recientemente distinguido como “Señal de Futuro” por Pinelatam y la Universidad Nacional de Córdoba, como una experiencia pionera de impacto positivo y regenerativo. La propuesta busca inspirar a otras provincias a replicar este modelo, que combina sostenibilidad con desarrollo productivo.

“Queremos que más organizaciones midan su impacto, por exigencia externa y como una estrategia real de crecimiento y resiliencia”, señaló Cavichioli. El desafío, advierten, es transformar la sostenibilidad en una ventaja estratégica concreta que impulse la innovación, el empleo y el comercio exterior.

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