Guerra, inflación y poder adquisitivo.

Tu sueldo medido en litros de nafta: el impacto de la suba del combustible en los salarios privados en blanco

Análisis de cómo los impuestos al combustible y el factor guerra influyen en el derrumbe de sueldo de los trabajadores registrados.

El Editor Mendoza | ElEditor Mendoza
Por ElEditor Mendoza
4 de abril de 2026 - 11:30

El precio de la nafta volvió a ser protagonista en marzo: el litro aumentó 21% en términos reales en el tercer mes del año, impulsado por el impacto de la guerra en Medio Oriente sobre el valor del petróleo, y el sueldo pueden llenar cada vez menos tanques. Esto implicó el retorno del precio del combustible a niveles similares a los de mediados de 2021, de acuerdo a un informe del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF). Para evitar que las subas se reflejen en la inflación de abril, el gobierno nacional frenó las subas en YPF por 45 días, pero luego volverán a subir en mayo.

Guerra, nafta y el impacto en los salarios

El salario puede pensarse como una “canasta” que se llena con tanques de nafta. Si en 2018 un sueldo alcanzaba para, digamos, 10 tanques, y hoy con el mismo sueldo solo se pueden comprar 7, significa que el poder adquisitivo cayó medido en esa unidad. No es que el salario en pesos haya bajado necesariamente, sino que el precio de la nafta subió más rápido que los ingresos, y por eso cada vez se pueden cargar menos tanques con el mismo sueldo.

Este incremento no solo afecta a los automovilistas, sino que también golpea de lleno al poder adquisitivo de los salarios. El informe advierte que la capacidad de compra de un asalariado privado registrado cayó un 17% en apenas un mes, reflejando cómo el conflicto externo se traduce en tensiones internas.

El impuesto a los combustibles: de la estabilidad a la erosión

El estudio repasa la evolución del Impuesto a los Combustibles Líquidos (ICL) y del Impuesto al Dióxido de Carbono (IDC). Entre 2018 y 2021, el tributo se ajustó trimestralmente según la inflación, manteniendo su valor real estable en torno a los $570 por litro (a precios de marzo 2026).

Sin embargo, a partir de 2021 las actualizaciones comenzaron a demorarse. En un contexto de inflación creciente, el valor real del impuesto se desplomó hasta tocar un mínimo histórico de $72 por litro en enero de 2024, lo que representó una caída del 88% respecto al inicio del período.

Desde entonces, se implementaron ajustes parciales que permitieron cierta recuperación. En marzo de 2026, el impuesto se ubica en $367 por litro, aún un 38% por debajo del nivel de 2018. La recaudación, por su parte, mostró un incremento real del 9% en el primer bimestre del año.

El precio de la nafta y su relación con el tributo

La dinámica del impuesto se refleja directamente en el precio final de la nafta. Entre 2018 y 2021, con el tributo estable, el litro se mantuvo en valores altos, alrededor de $2.100. Con la reducción del impuesto, el precio cayó hasta $974 en octubre de 2023, el punto más bajo de la serie.

Posteriormente, el tipo de cambio impulsó una rápida suba hasta los $1.810. En la actualidad, en CABA (dato que toma como referencia el IARAF) la nafta cuesta $2000 el litro, mientras que en el precio superó en Mendoza los $2.000, lo que implica que el conflicto bélico generó un aumento real del 21% respecto al mes anterior.

El informe plantea un escenario contrafáctico: si el impuesto volviera a su nivel de 2018, el precio sería de $2.225, un 11% más que el actual. Por el contrario, para neutralizar el efecto de la guerra, el Gobierno debería reducir el impuesto fijo en un 93,5%, llevándolo de $367 a apenas $24 por litro. Pero esa medida implicaría una pérdida significativa de recursos fiscales, ya que el tributo representa el 3,3% de los ingresos nacionales.

Aumento Combustible Nafta YPF (1)

El salario y la nafta: una relación cada vez más tensa

El poder adquisitivo de los asalariados privados registrados muestra una trayectoria marcada por la volatilidad del precio del combustible, indica el IARAF. Entre 2018 y 2021, la capacidad de compra se mantuvo entre un 10% y un 20% por debajo del inicio del período.

El mejor momento llegó en octubre de 2023, cuando el precio de la nafta tocó su mínimo y la capacidad de compra se ubicó un 57% por encima del nivel inicial. Sin embargo, desde 2024 la tendencia cambió: el aumento del precio redujo la capacidad de compra, que en junio de 2025 todavía estaba 13% por encima de 2018, pero en febrero de 2026 ya había caído un 12%.

salarios nafta

Como muestra el gráfico, la capacidad de compra de nafta súper por parte de un asalariado privado registrado promedio muestra una trayectoria marcada por fuertes oscilaciones desde marzo de 2018 hasta la actualidad. Entre 2018 y 2021 se mantuvo entre un 10% y un 20% por debajo del inicio del período, para luego repuntar y alcanzar en octubre de 2023 un 57% por encima del valor inicial, coincidiendo con el precio real más bajo de toda la serie. Sin embargo, el inicio de 2024 trajo un brusco retroceso: la capacidad de compra cayó un 20% respecto del punto de partida, aunque se recuperó hasta ubicarse un 13% por encima en junio de 2025.

Desde allí, la tendencia volvió a ser descendente: en febrero de 2026 se registró una baja del 12% y, tras el impacto de la guerra en Medio Oriente, la caída se profundizó hasta el 27% en marzo de ese año. El deterioro se explica por el encarecimiento real de la nafta en la etapa previa al conflicto, el shock internacional y unos ingresos prácticamente estancados, lo que derivó en un desplome adicional del 17% entre febrero y marzo de 2026.

El golpe final llegó con la guerra: en marzo de 2026 la capacidad de compra se desplomó un 27% respecto al mes anterior y un 18% respecto a marzo de 2018. Si se compara con noviembre de 2023, la caída es aún más dramática: 48% menos.

Un dilema para la política económica

El informe del IARAF deja en claro que la política tributaria sobre los combustibles es un arma de doble filo. Por un lado, puede amortiguar el impacto de los shocks externos sobre los precios internos. Por otro, su reducción drástica implicaría un costo fiscal difícil de asumir.

En un contexto de guerra y volatilidad internacional, el desafío para el gobierno será encontrar un equilibrio entre la necesidad de proteger el bolsillo de los trabajadores y la obligación de sostener la recaudación. Mientras tanto, los consumidores sienten en carne propia cómo los vaivenes globales se traducen en el precio de cada litro de nafta.

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