Estados Unidos anunció aranceles de hasta 25 % a ocho países europeos en medio del conflicto por Groenlandia, una decisión que reavivó la tensión diplomática entre Washington y Europa. La medida marcó un nuevo capítulo de la crisis en el Ártico, con gobiernos europeos movilizados ante lo que consideran una presión directa sobre la soberanía del territorio.
Europa responde y se organiza ante las amenazas
La Unión Europea y varios gobiernos europeos rechazaron enérgicamente las amenazas de Trump, calificándolas de inaceptables y advirtiendo que podrían socavar las relaciones comerciales y la cooperación dentro de la OTAN. Dinamarca, Francia, Alemania, Suecia, Noruega, Finlandia, Países Bajos y el Reino Unido emitieron una declaración conjunta defendiendo la soberanía danesa sobre Groenlandia y subrayando que sus despliegues militares en la isla forman parte de ejercicios defensivos.
Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, se expresó al respecto y advirtió que los aranceles de Estados Unidos podrían dañar seriamente las relaciones transatlánticas y la cooperación entre aliados.
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Además, la UE convocó reuniones de emergencia para coordinar una respuesta común y evaluar mecanismos de defensa económica frente a las medidas estadounidenses.
Alemania, Groenlandia y la incógnita del despliegue militar
En medio de la escalada, Alemania retiró rápidamente a una pequeña unidad de reconocimiento desplegada en Groenlandia, apenas horas después de los anuncios arancelarios, aunque Berlín sostiene que la misión había cumplido su objetivo.
Este movimiento se da en el contexto de ejercicios coordinados con aliados europeos bajo el marco de la OTAN para reforzar la seguridad en el Ártico, una región que ha cobrado importancia estratégica en los últimos años.
La retirada no ha detenido las tensiones: líderes europeos siguen defendiendo su postura frente a las amenazas económicas de Washington y subrayan la importancia de mantener la soberanía danesa sobre la isla.