A través de su cuenta oficial en la plataforma Truth Social, Trump expresó con crudeza: "Esta noche morirá toda una civilización, para no volver jamás. No quiero que eso suceda, pero probablemente ocurrirá".
La frase, que resuena como un aviso de acciones militares o un colapso inminente, se da en el contexto del ultimátum que la Casa Blanca impuso al régimen persa para dar fin a las hostilidades.
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Pese al tono sombrío, el líder republicano dejó una puerta abierta a la incertidumbre sobre el futuro de la región. "Ahora que tenemos un cambio de régimen total, donde prevalecen mentes diferentes, más inteligentes y menos radicalizadas, tal vez pueda suceder algo revolucionario maravilloso", especuló, haciendo referencia a los nuevos actores políticos que podrían emerger tras la caída de la actual estructura de mando.
Para el gobierno estadounidense, el desenlace que se espera para las próximas horas representa la culminación de casi cinco décadas de tensiones bilaterales. Trump fue enfático al señalar que este momento es uno de los "más importantes de la larga y compleja historia del mundo".
"47 años de extorsión, corrupción y muerte llegarán a su fin. ¡Dios bendiga al gran pueblo de Irán!", concluyó el mandatario.
La comunidad internacional observa con cautela este cierre de jornada. Las palabras de Trump sugieren que el cambio de régimen buscado por su administración está en su fase operativa final. Mientras el mundo espera precisiones sobre si este "fin de una civilización" implica un ataque a gran escala o un desmoronamiento interno del gobierno iraní, el mercado energético y las cancillerías de las principales potencias ya se encuentran en estado de alerta máxima.